José
Antonio Monago, presidente de Extremadura, ha anunciado una amplia
batería de deducciones de impuestos, medidas mucho más ambiciosas
que las que tiene previsto llevar a cabo el Gobierno central.
Monago
ha anunciado que volverá a bajar el tramo autonómico del IRPF en un
15% para todos aquellos asalariados que ganen menos de 24.000 euros
netos, lo que significa que el 90% de los trabajadores extremeños se
verán beneficiados. Pero no se queda ahí la cosa, su reforma
integral incluye una devolución a los bolsillos de los ciudadanos de
unos 300 euros anuales, mediante la supresión del canon de agua en
los dos próximos ejercicios, la supresión del céntimo sanitario,
la exención del impuesto de donaciones y sucesiones, y además,
todas aquellas empresas que monten sede en Extremadura contarán con
una rebaja de los impuestos autonómicos del 50%.
Como
Extremadura sigue teniendo uno de los índices en rentaper
cápitamás
bajos del país y uno de los índices más altos de desempleo, es la
única comunidad considerada como de Objetivo 1 de regiones
desfavorecidas hasta el año 2020, por lo que es la que más recibe y
recibirá más fondos de solidaridad, y ahí está la clave de todo
este asunto.
No
podemos olvidar que el 30% de los extremeños que trabajan lo hacen
para la administración.
Esto
me suena a medida electoralista del PP extremeño en connivencia con
una Izquierda Unida que lo venderá como logro consecuencia de sus
presiones a Monago.
Extremadura
baja impuestos a cargo de la aportación del conjunto del Estado, por
lo que las regiones mas ricas se pueden sentir bastante ofendidas, pues
sus ciudadanos socorren con sus impuestos a las más pobres y con ese
dinero sus gobernantes les hacen pagar menos impuestos que los que
pagan ellos. Pienso que se le está dando munición a los
independentistas.
