A
estas alturas, no tengo la mas mínima duda de que la agenda del PSOE
para sustituir a Rubalcaba ha estado absolutamente vinculada a la
sucesión de la Corona.
Rubalcaba
sabía desde abril en que fecha se iba a producir la abdicación del
Rey Juan Carlos y lo ha planeado todo para evitar que otro secretario
general pudiese romper el consenso de la Transición.
Yo
que he criticado tanto a Alfredo Pérez Rubalcaba, reconozco que
nunca vi con tanta nitidez al hombre de estado que llevaba dentro.
Sus palabras sobre el rey que nos deja están en la misma linea de
cualquiera de los otros partidos constitucionalistas, palabras que
han escocido mucho dentro del propio PSOE.
Es
evidente que don Alfredo se fía poco o nada de los suyos, y ve a
muchos de ellos capaces de dar ese “salto al vacío” que sus
propias juventudes proponen en la misma linea de Podemos o de
Izquierda Unida.
Rubalcaba
tiene claro que la sucesión es simplemente normalidad democrática y
Estado de Derecho, eso precisamente que no respetan los que se
manifestaron anoche en nuestras ciudades. La Constitución prevé su
reforma, por ello es muy sencillo, que los republicanos ganen las
elecciones por mayoría y que cumplan con lo establecido por la ley
para abordar la reforma de nuestra Carta Magna. De nada sirve saber
que se es minoría y vociferar en nuestras calles y plazas, portando
banderas y símbolos de una parte de nuestra historia de triste
recuerdo.
Conozco
a muchos republicanos moderados que jamás se manifestarían bajo
esos símbolos. Lo de ayer era solo la extrema izquierda pura y dura.
Lo
dicho, nunca es tarde para rectificar, Rubalcaba me ha sorprendido
gratamente y ha evitado que en las Cortes solo el PP y UPyD apoyen el
relevo en el trono, algo que hubiese sido terrible de cara al futuro.
