Tras
la amarga victoria de las Europeas, Mariano Rajoy acaba de anunciar
un plan de inversiones. Tras comprobar que mas de dos millones y
medio de votantes le han dado la espalda, toma esta iniciativa
obligado sin duda por las circunstancias. Parece como si este
Gobierno no tuviera planes propios y que se moviera, única y
exclusivamente, al albur de los resultados electorales.
Tras
dos años de durísimos ajustes, el anuncio de este plan solo puede
ser bien recibido, ademas, si es cierto que los datos macroeconómicos
son buenos, lo lógico sería, que esa mejora tuviera algún reflejo
en la economía real. El plan del Gobierno aglutina diversas
iniciativas y será puesto en marcha a lo largo de los próximos doce
meses.
Están
previstas ayudas de 750 millones a la reindustrialización y a la
competitividad industrial, mediante una linea de crédito de 325
millones a través del ICO. Créditos para pymes y emprendedores por
valor de 800 millones. Un Fondo Nacional de Eficiencia Energética
dotado con 350 millones anuales, y destinado a rehabilitar
favoreciendo el ahorro energético. Se intentará conseguir
infraestructuras a cambio de alargar concesiones a las empresas
constructoras. Se renovará el plan PIVE para la compra de vehículos.
Se rebajará el Impuesto de Sociedades. Se pondrá en marcha un Plan
de Empleo para propiciar disminuir el desempleo, así como, se
reformará el sistema de formación para el empleo.
Vemos
como este Gobierno se lo juega todo a la carta de la economía, para
el, las otras crisis no cuentan, craso error el suyo. Por lo visto,
Rajoy no piensa mover un solo dedo para intentar solucionar la crisis
política, institucional y nacional que padecemos, queriendo mantener
este sistema cleptocrático en donde la ciudadanía observa
abochornada como los corruptos siguen gozando de una casi total
impunidad.
