La
Comisión Lagares, ese comité de sabios que ha elaborado una
propuesta de reforma fiscal, ha llegado a la conclusión de que
nuestro modelo es obsoleto, está hipertrofiado y se encuentra
excesivamente fragmentado en la fiscalidad autonómica. Algo evidente
hasta para cualquier lego en esta materia.
Recomiendan
que hay que avanzar hacia la unidad de mercado, ya que el actual
desmadre normativo solo les supone a las CCAA apenas el 2% de sus
ingresos, así como, que en el marco de sus competencias cualquier
modificación tenga que contar con el permiso del Consejo de Política
Fiscal y Financiera. Es evidente que con estas medidas las CCAA
tendrían que apretarse aún mas el cinturón.
No
podemos olvidar, que la Comisión Lagares ha seguido las
recomendaciones de la UE, el FMI y la OCDE con el fin de simplificar
y racionalizar nuestra fiscalidad. Recomiendan 125 propuestas
encaminadas precisamente a eso.
Proponen
una profunda reforma fiscal, mediante la rebaja del IRPF y del
impuesto de sociedades, revisión al alza del IVA y dejar mas dinero
en el bolsillo de los contribuyentes para así impulsar el consumo de
las familias, el desarrollo económico y la creación de empleo.
Cristóbal
Montoro se lo dejó claro a la comisión antes de iniciar sus
trabajos, quería un resultado neutro en el que los ingresos del
Estado se mantuvieran en el 37% del PIB, cosa que choca bastante
cuando en las principales economías europeas rinden a sus Haciendas
el 50% del PIB.
Personalmente
soy bastante escéptico, pienso que la presión la van a seguir
soportando los asalariados y los autónomos, lo que queda de las tan
necesaria y castigada clase media española.
No
tengo la menor duda que los que tienen el dinero tienen los recursos
necesarios para seguir escondiéndolo, y las empresas grandes no
pagarán mas del 12%.
Ahora
nos dice “Sorayita”, como la llaman sus íntimos, que el gobierno
rechaza las principales rebajas fiscales que piden los expertos, lo
cierto es que hasta pasadas las Europeas no tomarán una decisión al
respecto, algo que me dice que esta reforma contentará a muy pocos y
no dará precisamente votos.
Soy
de los que piensa que la gran reforma que necesitamos es la del
fraude y eso no se persigue con entusiasmo, es mas, nada mas llegar
al poder premiaron a los delincuentes adinerados aprobando la
amnistía fiscal para los ricos.
Lo
cierto es, que los “curritos” que pagan sus impuestos viven
ahogados, y que a los que ni siquiera pueden acceder a un puesto de
trabajo con contrato recurren a la economía sumergida para dar de
comer a sus hijos, sería injusto atacar a los mas desfavorecidos y
seguir beneficiando a los poderosos.