Nuestra
Constitución cumple hoy 35 años. Una Carta Magna que nos ha dado el
mayor periodo de estabilidad política y bienestar económico de
nuestra historia como Nación. En 1978 todos los partidos fueron
capaces de renunciar a muchas cosas para pactar y sacar adelante esta
máxima regla de convivencia para todos.
La
Constitución sigue sirviendo, sigue siendo un marco de convivencia
válido, lo que hay que hacer es cumplirla y hacerla cumplir. Pese a
ello, es necesaria la cirugía constitucional, hacer cambios
encaminados a mejorarla, unos cambios que supongan mas España, y no
como otros pretenden, realizar unos cambios que de hecho, la
dinamiten, y la coloquen al borde del precipicio previo al suicidio.
El resultado final de esa operación quirúrgica debe garantizar la
igualdad de todos los ciudadanos españoles.
Aquí
no ha fallado la Constitución, ni nuestra sociedad, ni nosotros los
ciudadanos, aquí los que han fallado clamorosamente han sido los
políticos y sus, viejos y decadentes partidos. Ellos no han sido
capaces de hacerla cumplir.
Lo
cierto es, que hay artículos de nuestra Constitución que deben ser
innegociables en caso de reforma, los relativos a la unidad de la
nación española, a la soberanía del pueblo español, a la
obligación de todos los poderes públicos y los ciudadanos a, acatar
y cumplir, las leyes y sus sentencias judiciales, y otros muchos.
La
situación catalana ha sido, sin lugar a duda, el principal detonante
de estas prisas reformistas del PSOE, quien contra la opinión del
70% de su militancia opta por el federalismo, creyendo que así, los
nacionalistas catalanes se sentirían cómodos. Craso error el suyo.
El PSOE está dispuesto a dinamitar la Constitución con tal de
solucionar sus diferencias internas con el PSC.
La
Constitución no está vieja, como ellos dicen, lo que han roto con
sus comportamientos los políticos, ha sido el pacto de lealtad que
la engendró.