Cuando
ayer nos informó Manuel Ferrer, UGT Andalucía, de que alguien había
borrado 1.756 archivos de sus ordenadores, se me vino a la cabeza de
inmediato la destrucción de los discos duros de los ordenadores de
Bárcenas por el Partido Popular. Pero es que además existen muchas
mas similitudes en ambos casos.
Al
igual que UGT le indicaba a sus proveedores cambiar el texto de la
factura a fin de que colara, en el Partido Popular hacían lo mismo,
caso Gürtel.
Lo
cierto es que UGT lo hace con total desvergüenza, diciéndonos
encima que esa supuesta investigación interna que llevan a cabo
sobre las facturas falsas y el desvío de fondos se va a ver
dificultada por ese borrado informático. Tienen una jeta que se la
pisan.
UGT
debe haber pensado que si al PP parece que le ha funcionado, pues a
ellos también. Posiblemente ya no se pueda aclarar el escándalo,
pues las investigaciones judiciales y administrativas sobre el desvío
de fondos se toparán con un muro infranqueable, la ausencia de
documentos.
Lo
curioso de todo esto, es que UGT ha culpado a uno de sus trabajadores
de este borrado de archivos y le ha abierto un expediente por faltas
muy graves. La caza de brujas continúa tras las continuas
filtraciones a los medios a raíz del ERE injustificable que
pretendía hacer el sindicato. Resulta lógico, que si pretendes
despedir a trabajadores que han manejado información sensible, por
irregular y hasta delictiva, que estos hayan recurrido a
desenmascarar a su empresa haciendo públicas sus prácticas
ilegales.
Lo
que hace UGT ahora, y lo que hizo el PP entonces, son síntomas
inequívocos de la descomposición y podredumbre del sistema político
que padecemos.