El
PSOE ha registrado en el Congreso una proposición para romper el
Concordato con el Vaticano y para que todos los actos solemnes del
Estado sean aconfesionales. Con esta propuesta, junto con la del El Valle
de los Caídos, da la impresión de que los socialistas buscan crear
problemas de forma artificial y provocar enfrentamientos entre los
ciudadanos.
Teniendo
en cuenta que Rubalcaba gobernó con Zapatero durante siete años, la
pregunta es ¿Porqué no lo hicieron entonces? La respuesta es muy
clara, el PSOE se pone la careta de radical pensando que así
frenará la sangría de votos que se les va a Izquierda Unida. Así
de sencillo.
Además
de esto, el PSOE se da un plazo de seis meses para presentar un
proyecto de Ley Orgánica de Libertad Religiosa y de Conciencia que
recoja normas comunes para todas las confesiones religiosas, y
también recoja, los derechos de los no creyentes. También reclama
el PSOE que se obligue mediante la creación de un protocolo civil a
que todos los actos solemnes organizados por las autoridades del
Estado sean aconfesionales, incluso las bodas de los miembros de la
Casa Real. También pretende que se eliminen los símbolos religiosos
en todos los actos oficiales.
Como
vemos, el PSOE nunca se atrevió a tanto, pero la sola idea de perder
votos hace que reaccionen de esta manera. Resulta chocante que con la
que hay liada en nuestro país, los socialistas consideren que lo
prioritario es esto, y no hacer propuestas constructivas, aunque da
la sensación de que carecen de ellas y por eso optan por recurrir a
lo que separa y enfrenta a la ciudadanía, a eso se le llama
irresponsabilidad.
Mientras
tanto, en el ayuntamiento de La Linea de la Concepción, su alcaldesa
socialista nombró el pasado domingo Alcaldesa Perpetua a la Virgen
de la Concepción, entiendo que porque eso allí también les da
votos. Eso se llama coherencia, si señor.