El
Museo Interactivo del Aceite del Oliva y la Sostenibilidad se
inauguró a principios del pasado año, semanas antes de las pasadas
elecciones autonómicas, costó mas de siete millones de euros, y a
su inauguración asistieron asistieron dos consejeras, el presidente
de la Diputación y el secretario general del PSOE de Jaén.
Han
pasado casi dos años y el centro, situado en el parque
científico-tecnológico Geolit en la localidad de Mengíbar, sigue
sin abrirse a los visitantes. La Junta y el PSOE de Jaén utilizaron
aquella inauguración fantasma para intentar conseguir votos, y con
posterioridad, la dejadez ha convertido algo importante en un
auténtico esperpento.
A
estas alturas, la Junta no puede poner la escusa de que el Museo es
propiedad de una fundación privada en la que ella es un patrón mas
que se tiene que poner de acuerdo con el resto.
Inaugurar
algo sin que esté acabado con un objetivo claramente electoralista
se ha convertido en algo normal bajo el régimen que nos gobierna
desde siempre. Para mí, es simplemente una estafa mas a los
ciudadanos.
Pese
a que su ubicación no es la mas adecuada, por estar muy alejado de
centros urbanos, existía la esperanza de que este Museo se
convirtiera en un referente a nivel nacional e internacional en la
difusión de la cultura del aceite de oliva y del olivar.
Resulta
muy interesante, que en un centro de estas características se pueda
dar a conocer todo lo que rodea a la aceituna: el cultivo del olivo,
la tecnología de producción de los aceites de oliva, la economía
oleicola y, en general, cualquier manifestación científico-técnica
o cultural vinculada al aceite y al desarrollo sotenible de sistemas
productivos.
Conociendo
casos como este, nos hacemos una idea de porqué Andalucía está
como está.