Por
si alguien albergaba aún alguna duda, ayer se escenificó con toda
su crudeza la ruptura definitiva entre Mariano Rajoy y José Mª
Aznar. El ex presidente del Gobierno, presentó su obra, un libro
sobre los años en que compartieron Gobierno. Ni Rajoy ni ninguno de
sus ministros acudieron. Eso sí, Aznar estuvo acompañado por sus
incondicionales, capitaneados por Esperanza Aguirre.
Aznar
estuvo acompañado en la tribuna por su ex ministro Josep Piqué y
por el ex Secretario General de CCOO, José Mª Fidalgo.
Desde
el comienzo, Aznar se dedicó a lanzar dardos envenenados contra
Rajoy, dijo “Nosotros no habíamos llegado al Gobierno para
sobrevivir, para flotar, para gozar de los cargos, para que nos
resbalasen las cosas, sino para hacer cosas, para preocuparnos a
fondo de los problemas”. En relación a la sentencia del TEDH de
Estrasburgo, lanzó un duro reproche “no se hace suficiente
política y son otros poderes los que toman decisiones, como en el
ámbito de la justicia”. En lo referente al desafío catalán y a
la respuesta que debería dar el Gobierno, Aznar advirtió de la
pasividad de Rajoy y dijo “dar una patada al consenso
constitucional y pretender que paguemos la factura de la mesa es una
cuestión no sostenible, no aceptable, y que producirá desgarros
evidentes si no se ataja y se gana con todas las consecuencias”.
Aznar
insistió también en la necesidad de “recuperar los valores de la
Transición” y el fortalecimiento de las instituciones.
En
definitiva, Aznar lo que pronunció ayer fue una enmienda a la
totalidad de la gestión de Mariano Rajoy al frente de la presidencia
del Gobierno, y dejó meridianamente claro que es plenamente
consciente de que se equivocó cuando le designó como su sucesor.