No
han tenido ni siquiera la vergüenza de esperar a conocer cual es el
criterio del Tribunal Supremo, la Audiencia Nacional apenas dieciocho
días después de la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos
Humanos se ha apresurado a proceder a la ex carcelación masiva de
terroristas asesinos.
Grande
Marlaska no ha tenido ningún problema a la hora de decidir con su
voto el empate existente, otro personaje que se acaba de cubrir de
gloria haciendo realidad esta especie de amnistía encubierta que
repugna a la mayoría de la ciudadanía.
Mientras
tanto, nuestro Gobierno nos dice que está contrariado por lo que
está sucediendo pero no ha movido ni un solo dedo para impedirlo.
Nos cuenta la milonga de que los fallos del TEDH hay que cumplirlos
si o si, pero al decir eso nos miente descaradamente. Que le pregunte
al Reino Unido como se salta un fallo de este tribunal, pues hace ya
mucho tiempo el TEDH dictó que los presos británicos tenían
derecho al voto, el Gobierno británico no lo ha cumplido y siguen
sin tenerlo, incluso Cameron se plantean abandonar la Convención
Europea de Derechos Humanos.
Nuestro
Gobierno podría haber dilatado, diferido, obstaculizado o
ralentizado la aplicación de lo dictado por Estrasburgo, pero no, se
dedica a seguir “a pies juntillas” la hoja de ruta que pactó
Zapatero con ETA y el continúa. Mientras tanto, los miembros del PP
hacen declaraciones grandielocuentes para confundir a la opinión
pública y contentar a las víctimas. El problema radica en que las
víctimas ya los tienen calados y saben que están jugando con dos
barajas.
Los
españoles nunca podremos olvidar la vileza cometida por el Gobierno
del Partido Popular a modo de continua y sórdida traición. Estos
tratan de diferenciarse de la izquierda en el mundo de las palabras,
pero en el mundo de los hechos son iguales a ellos, han optado por el
silencio cómplice.