Se
veía venir y ha sucedido, por otra parte algo lógico. Dirá Iñigo
Urkullu, que si Cataluña lo hace y el Gobierno de España no actúa,
pues nada, a seguir el mismo camino que lleva Artur Mas.
El
Gobierno Vasco prepara un “curriculum vasco” para inocularles a
los estudiantes de su comunidad eso que llaman “la realidad de la
existencia del pueblo vasco”, es decir, el resultado de cocinar la
historia con los ingredientes típicos que utilizan todos los
separatistas, invención y tergiversación de los hechos históricos
para inventarse a medida una realidad nacional.
De
entrada, el Gobierno Vasco vulnera la ley, pues incluye como pueblo
vasco a Navarra y al País Vasco francés, denominando al conjunto
como Euskal Herria. El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco
anuló parcialmente un decreto similar hace años por entender que
esa denominación vulneraba la realidad jurídica, administrativa e
institucional.
Con
la excusa de combatir la reforma educativa que conlleva la denominada
“Ley Wert”, Urkullu, con la coartada de defender a la escuela
vasca, pretende desarrollar un marco de enseñanza propio, centrado
en esa supuesta “identidad nacional vasca”, un nuevo peldaño,
que para los separatistas vascos conduce a la tan ansiada, para
ellos, ley vasca de educación. Dos grandes patronales educativas
apoyan esta iniciativa del PNV, la federación de ikastolas, y los
religiosos concertados.
Esta
iniciativa del Gobierno Vasco va en dirección opuesta de lo que
pretende la Lomce, que es, tener mas contenidos comunes en toda
España, sobre todo en Historia y Geografía, para que así tengan
menos capacidad de maniobra las CCAA.
Además,
Urkullu ya ha repetido en innumerables ocasiones que su gobierno
utilizará su capacidad normativa para esquivar la aplicación de la
nueva ley educativa, vamos, otro que no piensa cumplirla.
Un
nuevo caso que demuestra que la política de Rajoy, esa de no hacer
nada esperando que el asunto muera por sí mismo, no funciona, en
este caso el problema se multiplica.
Estamos
llegando a un punto en que el PSOE, por su parte, anuncia que cuando
llegue al poder tumbará todo lo aprobado por el PP, mientras que por
otra parte, los gobiernos catalán y vasco, dicen a las claras que en
sus territorios no se aplicarán las leyes. Debemos de ser
conscientes de que vivimos una situación insostenible, si los viejos
partidos políticos entienden que una democracia debe funcionar así, que futuro mas negro nos espera.