Todos
sabemos, que la imagen que se tiene de los sevillanos fuera de
nuestra tierra, es la de un pueblo abierto y hospitalario, la de unos
ciudadanos portadores de una filosofía de vida que con muy poco se
lo saben pasar bien.
Pues
bien, tras sufrir años de crisis, ya hay muchos sevillanos que se
encuentran en una situación laboral y económica terminal, y no es
que no tengan para salir y pasárselo bien, es que no tienen ni
siquiera para cubrir dignamente las necesidades básicas de su
familia.
En
la actualidad, en la provincia de Sevilla hay cerca de 138.000
parados sin ningún tipo de prestación, la mayoría de ellos padres
de familia, lo que supone el 44% de la totalidad de desempleados en
la provincia, exactamente 310.200 personas inscritas en las oficinas
del Servicio Andaluz de Empleo.
Durante
el último año, la cifra de parados ha aumentado en mas de 51.000
personas, aunque se estima que son muchas mas, pues debido a
cuestiones de edad muchas personas tiran la toalla y no se inscriben
debido a las nulas posibilidades de encontrar un trabajo.
Otro
dato preocupante es el de las contrataciones realizadas, de ellas
solo el 3% son indefinidas.
Es
evidente que en la coyuntura en la que nos encontramos, los
empresarios están “ a verlas venir” y no invierten, algo que
unido a la escasez de la iniciativa pública en inversiones hacen que
nuestra provincia se encuentre en una situación laboral muy crítica.
Una situación en la que además ha aumentado considerablemente la
vulneración de los derechos laborales básicos por parte de las
empresas.
Afortunadamente,
la actividad turística crece, pero curiosamente el empleo en ese
sector se reduce. La temporalidad del empleo supone el 50% del
sector.
Los
datos en el comercio sevillano tampoco son alentadores que digamos,
en ese sector se han destruido durante 2012 casi 4.000 empleos.
De
todos estos datos deducimos, que los que tienen la obligación de
tomar medidas para revertir esta situación, tanto a nivel nacional,
como autonómico y provincial, no lo están haciendo de forma
satisfactoria, y está claro, que mientras mas hondo se caiga en el
precipicio del desempleo, mas tiempo costará salir de el.