Ser
homosexual en Rusia se ha convertido en un factor de alto riesgo, ya
que, tras aprobarse la ley que prohíbe la propaganda homosexual, una
forma muy curiosa que esconde la censura de cualquier actividad
pública de reivindicación y defensa de los derechos de este
colectivo, se ha abierto la veda contra ellos.
La
inacción del gobierno ruso frente a los ataques que realizan los que
se autodefinen como “movimientos civiles que luchan por los pecados
de la sociedad”, hacen que estos ataques se produzcan de forma
impune, a plena luz del día y en zonas muy transitadas. Impera la
ley del silencio y solo a través de la red salen a la luz estos
repugnantes hechos.
Y
esto ocurre porque la población rusa apoya mayoritariamente esta
ley, de hecho, nueve de cada cien personas están en contra de
otorgarles derechos a los homosexuales.
Es
habitual ver en la red videos de jóvenes homosexuales que son
acosados, humillados y golpeados en los parques, tras ser engañados
por citas falsas. Pese a que las agresiones se realizan a cara
descubierta, nunca hay denuncia y nunca se detiene a nadie. Esta
barbarie homófoba que lidera el gobierno de Putín, no es demasiado
conocida a nivel internacional.
La
Cámara de Diputados de Rusia, la Duma, acaba de plantear prohibir
por ley la donación de sangre por parte de miembros del colectivo de
gays y lesbianas, e incluirlos en la lista de contraindicaciones, y
todo ello con el peregrino argumento de que el 65% de los infectados
con el virus del sida son homosexuales.
Entiendo
que desde una sociedad avanzada en este campo, como la nuestra, leer
lo que sucede en Rusia nos choca bastante, sobre todo en pleno siglo
XXI. En nuestro país, la gran mayoría de la población ha asumido
que los derechos se tienen sin depender de la orientación sexual de
la persona, e incluso la mayoría de los que se oponen a ello se
muestran contrarios a la utilización de la violencia contra esos
colectivos.
Lo
que está pasando en Rusia es sencillamente no respetar los DDHH,
considero que la comunidad internacional a través de sus distintos
organismos debería presionar al gobierno ruso para que cambiara su
política represiva contra esos colectivos. Entre humanidad y
moralidad, siempre apostaré por la primera.
El argumento de que el 65% de los infectados con el virus del sida son homosexuales, no es peregrino, sino pura estadística. Esta prohibido donar sangre a muchos colectivos por razón de edad, peso y un largo etcétera. ¿No lo sabías?.
Desde mi punto de vista, si eres homosexual y estas sano, impedirte donar sangre es discriminación motivada por tu orientación sexual, y lo digo desde el respeto al que lo ve de otra manera. El problema puede radicar en que no se hagan análisis previos a la donación para detectar posibles enfermedades, pero en ese caso, el riesgo abarcaría a todos.
Estoy en contra de la violencia sea contra el colectivo gay-lesbiano o contra los cristianos o cualquier otro colectivo;pero visto lo que aquí se ha llegado,ataques a la iglesia y a los cristianos por parte de estos colectivos gays-lesbianas,viendo las leyes que favorecen a estos impresentables a costa de atacar a la familia,puedo ver el motivo de Rusia a no dejar que les ocurra lo mismo a ellos.
Soy de las personas que piensan que al igual que quieres que te respeten respeta tú.
No debemos confundir a la totalidad del colectivo LGTB con los "activistas" que atacan a todo lo que huela a Iglesia. Estoy convencido que la mayoría de ellos llevan su sexualidad con bastante discreción, de hecho hasta conozco a muchos de ellos que jamás irían al "Día del Orgullo Gay", por eso, David, generalizar suele ser injusto.