Desde
2010, mas de mil empresas han abandonado Cataluña y han establecido
su nuevo domicilio fiscal en la capital de España. Un dato terrible
que explica por sí mismo el alto coste que están pagando los
ciudadanos catalanes por las aventuras independentistas del gobierno
de Artur Mas.
Ninguna
gran empresa quiere permanecer radicada en un territorio presidido
por la inestabilidad política y la inseguridad jurídica. Por ello
pienso, que es mas lógico hablar de que estas empresas son
expulsadas de Cataluña por el comportamiento, por la forma de hacer
política, del bipartito formado por CiU y ERC.
Cuando
algún directivo de alguna multinacional radicada en Cataluña
escucha a Oriol Junqueras (ERC) decir que opta por la “vía
kosovar” entiendo que se debe sentir bastante preocupado.
Lo
cierto es, que aquella Cataluña que todos conocimos, cosmopolita,
abierta y moderna, la han convertido los independentistas en una
sociedad donde impera el pensamiento único y se conculcan a diario,
las libertades y los derechos individuales de los ciudadanos.
Los
independentistas y sus teloneros, es decir, los grandes partidos a
los que se les suponía partidos nacionales, ahora el PSC y antes el
PPC, siguen sin darle la suficiente importancia al hecho de la
deslocalización de empresas, posiblemente, hacer que se instale de
nuevo un número semejante de empresas a las ya deslocalizadas,
podría costar décadas.
No
podemos tener la menor duda de que los que hoy gobiernan Cataluña
están infligiendo un daño enorme a la economía catalana, y por
ende, al bienestar de sus ciudadanos. En las actuales circunstancias
de incertidumbre, es prácticamente imposible que Cataluña salga de
la ruina económica a la que la han llevado los que buscan la
independencia, esos que en vez de tener como prioridad ofrecer a sus
ciudadanos los mejores servicios básicos como Sanidad o Educación,
queman sus recursos en la construcción de una nación imaginaria.