La
I+D+i atraviesa una situación insostenible en nuestro país. La
falta de financiación de los institutos del Centro Superior de
Investigaciones Científicas (CSIC) va a provocar la paralización de
la actividad investigadora.
Un
centenar de directores de centros de investigación han dado la voz
de alarma mediante el envío de una carta a la Secretaria de Estado
de Investigación, Desarrollo e Innovación, ahora “la patata
caliente” está en manos del presidente del Gobierno, el ministerio
de Economía y Competitividad, y el ministerio de Hacienda. O dotan
de recursos financieros a la principal institución investigadora de
nuestro país, o está garantizada la paralización de los
principales proyectos, incluso podría llegarse al cierre físico de
algunas instalaciones en escasas semanas.
Existe
una profunda preocupación por la incapacidad de mantener los
compromisos científicos adquiridos por el personal investigador, el
actual equipo de presidencia del CSIC se ha limitado a realizar los
ajustas impuestos por el ejecutivo, ha sido el brazo político
ejecutor que provocará la debacle. Cada vez que me entero de que un
brillante científico español abandona nuestro país para buscarse
la vida en otro ante la falta de medios, me disgusto enormemente,
máxime, cuando los sucesivos gobiernos siempre nos han contado que
apostaban por la investigación.
Si
el Gobierno no lo remedia, como es su obligación, el CSIC paralizará
su actividad en pocas semanas, y eso no es lo peor, las entidades
públicas y privadas, nacionales e internacionales, que aportan
dinero a la investigación a través de proyectos, convenios o
contratos a cambio de resultados de investigación, van a dejar de
confiar en el CSIC, pues observarán que el poder político abandona
a su suerte a la hasta ahora nuestra ilustre institución.
No
debemos olvidar que el tejido industrial de mañana depende de la
investigación de hoy, de las inversiones en I+D+i. La cadena
productiva parte de la investigación básica, sigue por la senda de
las patentes y alcanza su meta por medio de la transferencia de ese
conocimiento nuevo a las empresas.
Vivimos
en un país anegado de corrupción, despilfarro y mala gestión, en
cambio, se le niega fondos a los sectores mas necesarios, algo
totalmente incomprensible.