El
pasado día 18 de noviembre, Jordi Évole abrió la caja de los
truenos en su programa de La Sexta, y claro está, las compañías
eléctricas, al ver en peligro su suculento chiringuito, arremeten
contra el valiente que se ha atrevido a informar a los ciudadanos.
Évole,
se ha atrevido a decir que España paga la tercera factura energética
más cara de Europa, que el precio de la gasolina ha aumentado un 75%
desde 2008, que tres petroleras controlan el 83% de las gasolineras y
que los beneficios de las eléctricas han sido de 6000 millones de
euros en 2011.
El
periodista de La Sexta, se ha atrevido a denunciar la situación de
oligopolio existente, la falta de transparencia y la complicidad de
las compañías eléctricas con la clase política a costa de los
contribuyentes.
No
es de extrañar, que el comité de comunicación de la patronal
eléctrica UNESA, se haya quejado por escrito a José Manuel Lara,
presidente del grupo Planeta, de Antena 3 y de La Sexta, y pidan como
compensación a la afrenta recibida, la cabeza de Évole y un espacio
televisivo en donde poder reparar su imagen.
El
sector eléctrico en particular, y el energético en general,
constituye en este país un potentísimo grupo de presión, y no
están dispuestos a perder sus pingües ganancias, que pueden ser
legales, fruto del conchaveo con los políticos, pero que desde luego
pueden calificarse e ilegítimas. Es un sector codicioso que lejos de
arrimar el hombro para que todos salgamos de la crisis, se niega a
perder parte de sus enormes beneficios aunque ello contribuya a que
salgamos con mas lentitud de la crisis económica y a aumentar el
sufrimiento de una población situada en muchos casos al borde de la
desesperación.
Con
la que está cayendo, resulta impresentable que los márgenes de las
petroleras se hayan incrementado un 22% y los acuerdos inconfesables
hayan sustituido a la libre competencia.
La
realidad es, que la factura de la luz, prácticamente se ha duplicado
durante estos dos últimos años y que la electricidad en España
solo es mas barata que en Chipre y Malta.
Cuando
el gobierno de turno decidió paralizar las inversiones en nucleares,
las empresas reclamaron ser compensadas, esa moratoria nuclear
motivada por puro electoralismo, ha significado un aumento del recibo
de la luz que como siempre la pagamos todos nosotros.
Decidieron
primar e incentivar el desarrollo tecnológico de las energías
renovables, la construcción de estas instalaciones se desmadró,
muchos amigos de los políticos se forraron a costa de esto, ¿y
quien está pagándolo? Pues naturalmente, nosotros en el recibo de
la luz.
Y
por no hablar de cuando las eléctricas le dicen al Gobierno cuanto
les cuesta suministrar la electricidad, la respuesta del Gobierno es
clara, si subo lo que me pides la gente deja de votarme, resultado,
desde el año 2000 hasta hoy en día existe una deuda, acumulada y
reconocida con las eléctricas, de 24000 millones de euros.
En
este asunto, queda al descubierto que en la clase política hay una
corrupción desmesurada y que el electoralismo siempre es para ellos
mas importante que el interés general de la población.
Debemos
estar atentos con lo que le depara el futuro a Jordi Évole, pues en
en un país supuestamente democrático como el nuestro, no se debería
de consentir que informaciones de gran interés para los ciudadanos
se nos hurten y, que oligopolios y grupos de presión de distinto
pelaje, con la complicidad de los políticos, campen a sus anchas.