Al comienzo del Estado Autonómico, los partidos políticos se dieron cuenta que ante ellos se encontraban unas entidades financieras sin dueño, unas entidades que podían poner al servicio de sus intereses. Y no solo los partidos, los sindicatos entraron también en el juego, un juego, como se ha visto muchos años después, muy sucio.
Creo que todos tenemos claro, que para que funcione correctamente un banco o caja, tiene que estar gestionado por profesionales del sector. Pues bien, los partidos políticos y los sindicatos colocan como consejeros de las Cajas a personas, la gran mayoría de ellas carentes de la más mínima formación sobre la materia, pero eso sí, dóciles y obedientes a las consignas de sus respectivos partidos y sindicatos.
Por ello, el ser Consejero de una Caja se convirtió en un cargo muy apetecible para toda clase de políticos y sindicalistas, eso sí, con vocación de auténticas sanguijuelas. Cobrar muchísimo, trabajar poquísimo y tener un cargo importante, ¿que más pueden pretender los que llegan a la política o al sindicalismo como su medio de vida?
El problema es que no solo se trataba de premiar a los compañeros de partido o sindicato con cargos excelentemente remunerados, también se trataba de que estos ayudaran a conseguir créditos, a conseguir financiación para las campañas electorales o para cualquier otra necesidad, créditos que muchos de ellos nunca fueron devueltos, con la connivencia necesaria de esos consejeros amigos.
Pero es que la cosa fue a mas, resulta que con el auge de la construcción, los promotores afines al partido del poder también necesitaban financiación, y claro está, los consejeros recibían instrucciones para también facilitar la concesión de esos créditos. Posteriormente sabemos lo que sucedió, el sector de la construcción se hunde y los créditos no los pueden devolver los promotores.
Todos conocéis el desenlace, ellos se han forrado por uno o por otro sistema y pretenden que con el dinero de nuestros impuestos se tapen los agujeros, vamos, que lo pague la ciudadanía, los curritos, nosotros.
¿No pensáis que lo lógico sería pedir responsabilidades penales a todos los que han participado en semejante saqueo? Pues va a ser que no.
Tengo la sensación que me han tomado el pelo, que nos han tomado el pelo a todos nosotros, pero que nadie tenga la mas mínima duda, el pelo nos lo ha tomado igual la izquierda que la derecha, igual el PSOE e IU, que el PP, igual CCOO que UGT, y lo triste es que les seguimos votando mayoritariamente, decididamente nos va la marcha, sin lugar a dudas somos “masokas”.
Pienso que todas las personas no son honradas o sinverguenzas por pertenecer a un partido o a otro…Yo creo en la persona en sí….Y en todos los partidos , como en todos los sitios los hay decentes e indecentes….Hay que tener esperanza y pensar que algunos lo pueden hacer bien, aunque sean partidos mayoritarios. Porque en cuanto partidos insignificantes, con poca representación, crecieran..serían como los otros.
Por eso yo sigo creyendo en las buenas personas.