Escuchando las últimas declaraciones del lehendakari, Patxi López, nos damos cuenta en lo que ha quedado la expectación que se creó cuando tomó posesión el único gobierno constitucionalista que ha llegado al poder en el País Vasco. El PSE gobierna con el apoyo del Partido Popular, y ambos, han defraudado y traicionado a quienes les votaron.
Para López, “hay que hacer acercamientos a presos que empiezan a hacer su recorrido en la inserción democrática, su rechazo y ruptura a la violencia, también sobre enfermos graves, lo marca la Ley, podría haber ciertos terceros grados para los que utilizan la vía de la reinserción». Hay que «aplicar la Ley y la Constitución que dice que el objetivo de la política penitenciaria es la reinserción, no la revancha»,
También ha declarado López que “considera que no hace falta el perdón por parte de estos presos a sus víctimas para que se les concedan los citados beneficios”, así como piensa que dar el voto a los exiliados del País Vasco por culpa de la violencia etarra es una mala idea porque ocasiona un «peligro» de «doble voto».
Por otra parte, también ha declarado “que es muy complicado que PSE y Amaiur cierren un acuerdo de gobernabilidad tras las próximas elecciones vascas, pero que no lo descarta ya que Amaiur es un partido democrático, legal y que ya está en las instituciones”.
Pero no queda todo ahí, resulta que el secretario de organización y libertades del PP, Iñaki Oyarzábal, que calificó a las victimas de «ofensivas y malintencionadas, por intentar satanizar a los colectivos que no comparten ni entienden el giro que ha dado el PP en cuanto a materia antiterrorista se refiere». También tildó a algunas organizaciones de víctimas como «radicales y ultras».
Oyarzabal ha tomado el mismo discurso y posición que el lehendakari Patxi López, con el que pretenden desacreditar a las víctimas del terrorismo que no están dispuestas a renunciar a la justicia.
Escuchando al lehendakari socialista y al responsable popular de intermediar con las victimas, nos damos cuenta del cambio de discurso que han experimentado con el tiempo, y por lo tanto, en el estado de indignidad en el que se han situado.
Los ciudadanos de bien consideran que es una «necesidad» que los presos etarras pidan perdón, no sin antes declarar su profundo «respeto» por las víctimas que se han encontrado con sus verdugos.
Sin justicia no puede haber paz, tenemos que seguir abogando por el cumplimiento íntegro de las penas de los reclusos por terrorismo etarra, sin ningún tipo de beneficio penitenciario y por su colaboración con la justicia, ya que hay demasiados crímenes sin esclarecer, para llegar a un auténtico fin de la banda terrorista ETA.
Las palabras del popular Oyarzabal son un auténtico insulto a las victimas, los únicos radicales y ultras que hay, y ha habido en los más de 50 años que llevamos padeciendo esta lacra, son los terroristas de ETA que asesinaron a muchos ciudadanos sin tan siquiera darles la oportunidad de defenderse». Por ello, utilizar los adjetivos de “radicales y ultras” para calificar a asociaciones de víctimas me parece una aberración.
Lo que ocurre es de extrema gravedad, tanto el PSE como el PP, han hecho suyo el lenguaje de los abertzales, desconozco si padecen el “síndrome de Estocolmo” , lo que si tengo muy claro es que a fecha de hoy el único partido con presencia en el parlamento vasco que defiende a las victimas y que trabaja para que el fin de ETA se produzca en un escenario de justicia es UPyD, a través de su parlamentario Gorka Maneiro.