Se habla mucho del paro que sufren nuestros jóvenes, un paro que ya alcanza cotas inasumibles para cualquier sociedad. Pero hay otro paro que afecta a otro colectivo, el de los mayores de 45 años, un paro que desde mi punto de vista es gravísimo, una auténtica tragedia, y del que se habla bastante menos.
Si bien la mayoría de los jóvenes pueden recurrir a seguir viviendo con sus padres y a costa de ellos, los mayores de 45 años son personas, por lo general, con familias a su cargo y con hipotecas aún pendientes de pagar. Suelen ser personas con buenos curriculums y que durante años han disfrutado de un nivel de vida aceptable y que ahora se dan cuenta que nadie les quiere, que pese a que se sienten jóvenes y gozan de buena salud, esta sociedad que hemos creado entre todos los discrimina y les da la espalda.
Llevan meses, años, enviando curriculums a cientos de empresas y casi nunca les contestan, ojean los anuncios de trabajo y en el que no pone límite de edad, exigen titulaciones y un nivel de formación que cuando eran jóvenes ni siquiera existían. Lo dicho, una auténtica tragedia.
Y yo me planteo, si poner en un anuncio de trabajo la condición de ser de raza blanca, de ser hombre, o de ser de una religión determinada se considera anticonstitucional, el hecho de poner la condición de ser menor de 45 años, no podría considerarse discriminatorio y de igual manera contrario a los preceptos constitucionales. ¿Por qué nuestros políticos nunca hablan de este asunto? ¿Por qué nadie defiende ni se acuerda de los que componen este colectivo?
Está demostrado que a partir de los 45 años, en las sociedades occidentales, es cuando el ser humano alcanza su madurez intelectual, y además, atesora una valiosísima experiencia cosechada en su devenir profesional. Si a esto sumamos que gracias a los avances médicos a esta edad se disfruta de un nivel de salud bastante satisfactorio, nos damos cuenta de lo injusto que es el mercado laboral español.
Confío en que de una vez por todas los que tienen la responsabilidad de gobernarnos afronten este asunto con la determinación que merece y adopten las medidas necesarias para que este colectivo comience a ver la luz.
Yo, poco más pudo hacer, lanzo esta protesta y espero que sacuda vuestras conciencias. Siempre he dicho que me rebelo ante las injusticias y la situación que padece este colectivo lo es, tengo la esperanza de que decidáis rebelaros como yo lo he hecho y lo denunciéis en voz alta. Lo mismo conseguimos que los políticos por una vez se olviden de asuntos que solo les importan a ellos y se preocupen de lo que realmente le importa a la ciudadanía.