En medio de la que está cayendo parece que ha pasado desapercibida una noticia que acabaría definitivamente con cualquier viso de independencia en nuestra Justicia y que dejaría tocado, muy tocado el Estado de Derecho. El Gobierno quiere colar, aprovechando el estado de nervios reinante en nuestro país, una reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal que entregará la instrucción del proceso penal al Ministerio Fiscal, una auténtica aberración que conlleva que el Poder Ejecutivo controlará casi totalmente al Poder Judicial.
Durante la instrucción, se investiga para aclarar lo ocurrido, se ve quienes son los sospechosos, se consiguen las pruebas, y se les imputa. Se establece una acusación lo más sólida posible para llegar al juicio oral y que la causa no sea archivada. Esto siempre lo había llevado el Juez, siendo el Fiscal un colaborador de él y encargado de defender el interés público.
Ahora el Juez va a ser relegado únicamente a tomar decisiones y a resolver el caso basándose únicamente en la documentación que le aporte el fiscal.
El Ministerio Fiscal es un cuerpo jerarquizado, dirigido por el Fiscal General del Estado, que es propuesto por el Gobierno. El Ministerio Fiscal actúa al dictado y según la conveniencia del Gobierno de turno, es más, incluso cambia de criterio sobre la marcha, en procesos ya iniciados, cuando así lo decide y ordena el Gobierno. El Fiscal General del Estado sabe cómo tener contentos a sus superiores. De ahí la necesidad, también, de que no se recorten las facultades de la acusación popular, ya que gracias a ella muchos crímenes perpetrados desde el poder no han quedado impunes en España.
Nos empezamos a imaginar la impunidad que se extenderá sobre todo aquello que sea incómodo para el Gobierno y la manipulación descarada del proceso penal que se puede llevar a cabo para machacar al adversario político.
Nos encontramos ante un hecho gravísimo, una auténtica afrenta a la libertad, confío en que esta reforma no pueda ser aprobada por falta de tiempo ante la inmediatez electoral que se vislumbra.
La pregunta es, como reaccionará el PP ante esto, hará lo correcto o por el contrario se frotará las manos y lo verá como una forma de salvar a sus imputados.
En este caso, como en casi todo, el futuro próximo dejará retratado al personal.