Aunque se nota en el ambiente la grave crisis económica en la que estamos inmersos, lo cierto es que estamos en periodo vacacional y los que su situación se lo permite tratan de pasar estas semanas lo mejor posible, olvidarse de la cruel realidad por unos días y cargar las pilas para un próximo regreso a la realidad cotidiana.
Esta claro que esto no se le puede reprochar a nadie, pero también es muy cierto que corremos el riesgo de olvidarnos de los tantos y tantos compatriotas, de tantas y tantas familias, que no es que no puedan hacer lo mismo que nosotros, sino es que no pueden ni siquiera tener cubiertas sus necesidades básicas o las cubren a duras penas. Me refiero a esos cientos de miles de familias que tienen a todos sus miembros en el paro y que ya ni siquiera cobran cualquier tipo de subsidio.
Tenemos que tener en cuenta que hasta ahora las familias con problemas subsistían recurriendo a sus escasos ahorros y a la ayuda de la familia, los ahorros se terminan por acabar, y la familia, esa institución tan esencial en nuestra sociedad y tan atacada por quienes nos gobiernan, no da mas de sí.
Yo soy de los que piensan que el sufrimiento de los que nos rodean nunca nos tiene que ser ajeno, y que unos por simple solidaridad, y otros, los creyentes, por caridad cristiana deben de, según sus posibilidades, ayudar a todo el que puedan.
Lo cierto es que por la avaricia y la codicia de unos, y por la incompetencia y la corrupción de otros, la ciudadanía estamos pagando un precio muy alto.
Sí. Yo soy uno de esoso que para irme de vacaciones, primero tengo que buscar el significado en el diccionario.
Javier Romo
Javier, estoy seguro que te llegaran tiempos mejores. Te conozco hace tiempo y se que tu y los tuyos sos lo mereceis. Un abrazo.
Alejandro.