Estaba claro que Camps tenía que dimitir. Los famosos trajes no fueron pagados con dinero público, pero no hay la menor duda de que el que se los regaló lo hizo con la intención de conseguir algo a cambio, aunque parece ser que el juez está convencido de que en este caso no lo hubo.
Camps es culpable, aunque el no participara en ella, de no detectar la trama que había a su alrededor, y solo por ello estaría justificada su dimisión.
Ahora, sus compañeros de partido dicen que ha dimitido por decencia y honradez cuando lo que es cierto es que ha dimitido sencillamente para no perjudicar a su partido y la llegada de Rajoy a la presidencia del gobierno, es decir, por puro y duro interés partidista.
Esta superclaro que si Camps tuviese la certeza que mantenerse en el puesto no perjudicaría a su partido, él nunca habría dimitido.
Lo que resulta escandaloso es que mientras Camps ha dimitido, Griñán, Chaves, Bono, Camacho y Rubalcaba, por citar a los más conocidos, sigan sin hacerlo.
Unos se han dedicado al saqueo y los otros a colaborar con banda armada, para mí, y se que muchos no estaréis de acuerdo, el caso Faisán es mucho más grave que el caso GAL, en este último el fin era eliminar terroristas asesinos, en el caso Faisán se colabora con terroristas asesinos con la finalidad de que no sean detenidos, los dos son escandalosas ilegalidades que condeno enérgicamente, pero si los ciudadanos tuviésemos que elegir seguro que optaríamos por acabar con los terroristas.
La ciudadanía conoce lo que han hecho, pero mientras estos personajes cuenten con el apoyo y blindaje de la Fiscalía General del Estado nada se puede hacer contra ellos.
Que conste que no arremeto contra los fiscales, ya que según el Estatuto del Ministerio Fiscal, están sujetos a disciplina, a obediencia debida al Fiscal General del Estado, y este individuo, como todos conocemos, se dedica a impedir que se pueda imputar o procesar a sus “compañeros de partido” y a machacar a sus adversarios políticos.
Cuanto tendremos que esperar para que la ciudadanía vea que está dirigida por políticos honestos con vocación servicio, cuanto más tendremos que esperar para que se nos quite la sensación de que en la política española predominan los salteadores de caminos.