Demasiado a menudo los sufridos ciudadanos nos enteramos por los medios de comunicación de un nuevo caso de corrupción política. Según datos de la Fiscalía Anticorrupción en los últimos diez años la corrupción política ha supuesto un montante cercano a los cinco mil millones de euros, situando a España en torno al puesto veinte del ranking mundial de países más corruptos.
Sin exagerar, podemos afirmar que una parte significativa de los políticos que nos gobiernan a nivel nacional, autonómico o municipal, y que pertenecen en su mayor parte a los dos grandes partidos, han entrado en política única y exclusivamente para enriquecerse, y no para servir a los ciudadanos.
Nuestro país sufre una profunda crisis institucional y si no se toman las medidas y los cambios necesarios esta claro que vamos por un camino resbaladizo.
Cuando una parte importante de la población sufre en sus carnes los agobios de la gran crisis económica que padecemos, ve con impotencia como parte de sus representantes políticos se han dedicado estos últimos años, y se dedican, a saquear el país.
Los ciudadanos solo pueden corregir esta situación votando libremente, olvidándose de las siglas, dejando atrás el voto sentimental o visceral, votando con la cabeza y dando la espalda a quienes en una o varias ocasiones les han defraudado, fuera de PSOE y PP hay vida, hagamos posible otras opciones políticas que apuesten por la regeneración democrática, sustituyamos a la clase política actual por otra de personas honestas al servicio de la ciudadanía.
Me niego a aceptar que a los ciudadanos solo nos quede la posibilidad de elegir gobiernos socialistas o gobiernos populares, máxime cuando ha quedado sobradamente demostrado que ambos son incapaces de afrontar las reformas políticas imprescindibles para garantizar la viabilidad de nuestro país y un futuro de progreso y bienestar, para nosotros y nuestros hijos.
Es evidente que el único pacto existente entre PP y PSOE es el de no tocar nada de lo importante, no tocar nada de lo que les garantiza el reparto alternativo del poder. Un pacto tremendamente dañino para España que solo puede ser roto por los ciudadanos mediante el voto, y no con algaradas callejeras.
Ya esta bien de pensar, única y exclusivamente, en las próximas elecciones, hacen falta partidos que piensen en las próximas generaciones.
Ni el PSOE ni el PP están dispuestos a cambiar una financiación autonómica que es ruinosa para España, ni están dispuestos a despolitizar las Cajas de Ahorro, ni están dispuestos a acabar con el desmadre que suponen diecisiete sistemas educativos distintos, ni están dispuestos a afrontar una auténtica reforma del mercado de trabajo, y por supuesto, ninguno de los dos está dispuesto a afrontar una reforma de la Ley Electoral, una ley injusta que pervierte el sistema y las instituciones democráticas, pero que les garantiza siempre a ellos dos repartirse el poder.
Hola Alejandro, estoy de acuerdo en tus planteamientos pero verdaderamente mientras no tengamos una sociedad civil más fuerte, un sector privado independiente de lo público y una mayor cultura democrática difícilmente cambiará el sistema. Los partidos minoritarios, desde IU a UPyD, pasando por los nacionalistas, tampoco creo estén ofreciendo expectativas ante la situación actual.
De momento, más empresa, más cultura e información real, más pensamiento, y ya asaltaremos el modelo político cuando sea posible y viable un paso más hacia la democracia real
Jesus Bores