Estaba claro que, de la reunión entre Sánchez y Casado, no iba a salir nada, y que a posteriori, la “portacoz” del Gobierno y esa gran mayoría de medios controlados por la izquierda, iban a presentar a Casado como “Mister No” y le iban a obsequiar con una amplia batería, de insultos y descalificaciones, con el claro objetivo de manipular la sensibilidad de esa mayoría ciudadana que aún se creen lo que les cuentan los medios.
Lo que me sorprendió, es que Casado asistiera a esa cita, a sabiendas de que Sánchez había vetado a Abascal, líder del tercer partido de España, y obligado socio si lo que pretende es echar a socialistas y comunistas del poder. Además, líder de un partido que gracias a sus votos le ha dado casi todo el poder regional que posee.
Casado tiene claro que, para acordar algo con Sánchez, el gran escollo son sus socios comunistas, pues los objetivos de los de Iglesias son incompatibles, con cualquier acuerdo entre partidos democráticos que reconocen el consenso constitucional de 1978, y con la defensa de la democracia parlamentaria. No obstante, siempre es bueno intentar el consenso, pero teniendo claro que no es un fin en sí mismo, si no meramente un medio para beneficiar a la sociedad.
Y otro reproche a Casado y a su partido, cuando se produzca un ataque radical en la vía pública a cargos públicos de Vox como el que se produjo ayer en el barcelonés barrio de El Raval, creo que lo mínimo es lanzar un comunicado solidarizándose con los agredidos. Como he dicho antes, ni PP ni Vox, van a obtener la mayoría absoluta para echar al Frente Popular del poder, por lo que están obligados a entenderse, si los números dan.