El acercamiento de presos etarras al País Vasco, se fraguó en el Caserío donde el socialista Eguiguren se reunió con Otegi allá por el año 2000. Por entonces, la madre de la familia Pagaza, ante las cámaras de TV y en plena calle, gritó muy alterada, algo así como que en el futuro veríamos cosas que nos helarían la sangre, y esta buena señora, acertó de pleno.
Con Aznar de presidente, 425 etarras sin delitos de sangre, fueron acercados al País Vasco; con Zapatero, fueron 237 los acercados; con Rajoy, solo se acercaron a 40 terroristas; en cambio, con Sánchez, se han acercado a 105, incluyendo a 20 etarras sanguinarios, y como pago al apoyo de EH Bildu. Ni uno solo de ellos ha colaborado para esclarecer las 378 muertes de atentados sin resolver, y se sienten orgullosos de haber pertenecido a la banda terrorista ETA.
Este PSOE, el de Sánchez, es un partido amoral que se ha desprendido de los escrúpulos democráticos necesarios para repeler pactos con quienes siguen sin condenar los crímenes etarras. Este PSOE trata a los defensores de ETA como interlocutores válidos para dirigir España. Sánchez, ha conseguido unir a toda la izquierda, ya sea española o antiespañola, y con ello, ha puesto en marcha el cronómetro que llevará a un posible conflicto civil en un futuro más bien cercano, pues no hay democracia que resista a un Gobierno cuya finalidad es “tumbar el Régimen”, romper la unidad nacional, robarnos a cada español esa parte alícuota de la soberanía nacional que nos pertenece, nuestros derechos y libertades fundamentales, y sobre todo, nuestro presente y el futuro de nuestros hijos.
Las personas que viven con un nivel de vida aceptable, son siempre reacias a alzarse por temor a perder lo que tienen, el problema reside en que cada vez más españoles empiezan a no tener nada, solo hambre, y esos, más pronto que tarde, se tirarán a la calle y nos arrastrarán a los demás.