La Ley de Eutanasia que pretende aprobar la izquierda, establecía que ese “supuesto derecho a morir” solo se podía llevar a cabo en centros sanitarios públicos, privados o concertados, pero a última hora, este Gobierno de secuaces y toda la escoria parlamentaria que lo apoya, han decidido que también se podrá “liquidar ancianos”, en residencias de mayores o en centros sociosanitarios. Y ocurrirá, porque esa nueva “siniestra prestación sanitaria”, se podrá prestar a domicilio, dejando abierta su interpretación sobre lo que se entiende por “a domicilio”.
Es aconsejable que, mientras estemos en pleno uso de nuestras facultades mentales, hagamos eso que llaman “testamento vital”, y dejemos claro que estamos en contra de la eutanasia ya que, si no estamos en pleno uso de nuestras facultades, un médico puede hacer la solicitud para “liquidarnos”. Evidentemente, quien desee lo contrario, que lo deje dicho claro y por escrito.
Esta ley es retroactiva, para mí ilegal, pues establece que quien esté en la actualidad investigado, procesado o sentenciado por haber acabado con la vida de otra persona en ciertas e ilegales circunstancias, será amnistiado.
Esta ley establece que la eutanasia no es solo para enfermos terminales, pues amplía el campo a aquellos que sufran un padecimiento, grave, crónico e imposibilitante.
Esta ley, abre la puerta a que se cometan inhumanas atrocidades. El informe de los juristas del Comité de Bioética está contra ella, y no se ha consultado para su redacción, ni a los médicos ni a sus expertos en cuidados paliativos.
Nos gobiernan quienes defienden la Cultura de la Muerte, legislan sobre todo contra los que menos tienen, pues a partir de ahora, el anciano con graves problemas de salud, pero con dinero y familia, vivirá mucho más que el anciano sin dinero ni familia, si no, tiempo al tiempo. Me imagino a un “sin techo” de avanzada edad que necesite pasar un largo periodo de tiempo hospitalizado, seguro que habrá un médico de izquierdas dispuesto a firmar su sentencia de muerte.
Para la izquierda, la vida vale muy poco, y con esta ley piensan ahorrarse “mucha pasta” en asistencia sanitaria y en pensiones.