Un Gobierno que se autoproclama progresista y que supuestamente se preocupa por eso que ellos llaman “clase trabajadora” y por los más desfavorecidos de nuestra sociedad, acaba de subir la luz un 27% y el gas un 22%. Socialistas y comunistas, Sánchez e Iglesias, le hacen el peor regalo posible de Reyes a los españoles en general, y hunden un poco más a todas esas miles de familias que se ven obligadas a recurrir a las “colas del hambre” para poder comer a diario.
Cuando ha comenzado la tercera ola del Covid-19, cuando más desempleados hay, en plena ola de frio, este Gobierno nos demuestra su verdadera cara, aumentando esa “pobreza energética” de la que tanto hablaban cuando no gobernaban. Los que veían inaceptable y se manifestaban cuando Rajoy subió un 7%, ahora hacen lo contrario de lo que nos dijeron. De vergüenza.
Hay una excesiva carga impositiva que carga la energía, que debería ser considerada como bien de primera necesidad, y que pesa como una losa en los bolsillos de los españoles y de las empresas, lastrando fuertemente y de forma injustificada nuestra economía. Lo que hay que hacer es, eliminar en unos casos y la bajada drástica en otros, de los impuestos que gravan la electricidad y los combustibles fósiles.
Hay que eliminar determinados costes regulados, costes políticos, lo que redundaría de forma inmediata en una mejora de la economía de familias y empresas.
España tiene una de las facturas de luz más caras de Europa, de cada 100 euros que pagamos 56 son de impuestos, y no puede seguir autorizando las subidas que se les antoja a las eléctricas, empresas que se aprovechan del caos regulatorio que los políticos han creado.