Cataluña se encuentra ya en precampaña electoral, con la incógnita de no saber si realmente las elecciones se van a celebrar en la fecha prevista. Para mí, algo absurdo, pues si en febrero la situación epidemiológica está mal, en primavera, lo más seguro es que esté bastante peor.
Estoy sorprendido por las expectativas de voto del PSC-PSOE, pues su candidato, el aún ministro, Salvador Illa, ha demostrado ser un pésimo gestor y, sobre todo, un individuo que siempre ha mirado más, por su interés y por el interés de su partido, que por el interés general. La parte de los catalanes que le voten, que apechuguen luego con las consecuencias. Por mucho que Illa trate de mentir a los catalanes diciendo que ERC es su rival, son aliados y socios del Frente Popular. Votar PSC es lo mismo que votar ERC.
Y si hablamos de las expectativas de voto de los partidos constitucionalistas, parece que las encuestas auguran lo que va a ocurrir, Vox entrará con fuerza en el Parlamento de Cataluña, y lo hará porque, Ciudadanos y Partido Popular, partidos que en su día defendían la Unidad de España frente a las imposiciones separatistas, defraudaron a esa mitad de Cataluña que no comulga con el separatismo y que se siente también española, la tendencia que se observa en lo que nos dicen las diferentes empresas demoscópicas tras tomar el pulso al electorado catalán, es que Vox posiblemente supere al PP, y que hasta podría superar a un Ciudadanos hundido. No hay que olvidar que gran parte del voto a Vox es oculto, y más en una Cataluña “batasunizada”.
Cuando te enfrentas a partidos separatistas que pretenden romper la unidad de tu Nación y la legalidad constitucional, con moderación y centrismo, con cobardía, jamás les vencerás, y muchos catalanes parecen haberlo comprendido.
Vamos que salga PSOE como fuerza más votada supuestamente… Hay que tener ganas.