El gobierno catalán lleva casi tres meses “mareando la perdiz” para no vacunar a los agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil que ejercen en suelo catalán. Este flagrante delito de odio protagonizado por los responsables de la Generalidad comenzó el 10 de febrero, en esa fecha, la Delegada del Gobierno en Cataluña, ya exigió explicaciones.
Mientras que la totalidad de los Mossos ya han sido vacunados, de los casi 7.000 policías nacionales y guardias civiles escasamente un 15% lo han sido, y esto sucede cuando los tres cuerpos policiales forman parte del mismo colectivo que debía ser vacunado prioritariamente.
Los independentistas que gobiernan Cataluña, odian profundamente a quienes les niegan la vacunación, estando seguro de que en el fondo hasta se alegrarían estos dirigentes separatistas de que hubieran bajas por Covid en ese colectivo al que ellos llaman “fuerzas de ocupación”. De que nos vamos a extrañar, pero si incluso ellos miran con desprecio a sus Mossos.
Lo sorprendente de todo esto es que desde el Gobierno de Sánchez no se atreven ni a decir ni pío al respecto, Marlaska hace tiempo que pertenece al bando de los malos, e Iceta siempre estuvo con ellos, como consecuencia, la consigna de Sánchez a sus ministros es la de mantener un perfil bajo ante esta grave afrenta, ante este grave delito de odio. Mientras a Sánchez le hagan falta los votos de la canalla política de este país, permitirá todo con tal de perpetuarse en el poder.