Parece
que el Fiscal General del Estado ha iniciado el procedimiento de
destitución del Fiscal Superior de Cataluña, decisión que apoyo
plenamente, pues sus declaraciones han sido tan graves que justifican
totalmente esta decisión.
Lo
declarado por Martín Rodríguez Sol constituye una grave
insubordinación jerárquica y un apoyo al ilegal proceso hacia la
independencia iniciado por Artur Mas.
Pese
a la estrecha amistad que les une, Eduardo Torres-Dulce ha decidido
actuar, ha perdido su confianza en él por su escandalosa falta de
neutralidad política, algo que debe presidir la actuación de
cualquier fiscal.
No
debemos olvidar, que el Fiscal Superior de Cataluña es el encargado
de hacer cumplir la legalidad constitucional en esa comunidad, y que
no solo no lo hace, sino que intenta burlarla aconsejando además a
los enemigos del Estado.
Este
señor no puede respaldar, de ninguna de las maneras, una consulta
independentista a sabiendas de que apoya algo inconstitucional, ni
puede sugerir posibles alternativas para burlar la legalidad, ni
rodeos jurídicos para conseguir el mismo fin.
También
sorprende, que en su lenguaje demuestre claramente que se siente
identificado con los independentistas que gobiernan Cataluña.
Me
ha sorprendido enormemente el posicionamiento al respecto de la Unión
Progresista de Fiscales, quienes consideran que las declaraciones de
este individuo están enmarcadas dentro de su libertad de expresión.
Aparte de que es una opinión que no hay por donde cogerla, lo que
nos demuestra es que en este país hay muchos que aún piensan que
ser progresista obliga a profesar el antiespañolismo.
No
obstante, el comportamiento indigno y obsceno de este fiscal viene de
lejos, ya se prestó a acudir a esa cumbre anticorrupción promovida
por los corruptos de CiU, y también puso mucho empeño en abrir
diligencias contra el diario El Mundo cuando publicó el informe de
la UDEF desobedeciendo a Torres-Dulce. Lo de este fiscal converso al
independentismo viene de lejos.
Lo
mismo, Rodriguez Sol pensó, que su bellaquería quedaría sin
castigo, sin duda al constatar la inacción de este Gobierno en todo
lo relacionado con el desafío catalán. Pero se ha equivocado, da la
impresión de que en este caso, la excepción que confirma la regla,
el Gobierno ha actuado con rapidez y este pájaro pagará su
deslealtad.
Lo
dicho, don Martín, “A la puta calle”.