Faltan pocos días para las celebraciones del orgullo LGTBI 2025.  Durante estas semanas el consenso progre (PP-PSOE) llenará nuestras calles de banderolas y propaganda LGTBI. Los homosexuales, como el resto de españoles, saben que esto no es más que una cortina de humo para desviar el foco de la corrupción, la degradación de los servicios públicos, la inseguridad, la precariedad laboral o la imposibilidad de acceder a una vivienda digna, problemas que comparten todos los españoles independientemente de su orientación sexual.

La ideología LGTBI ha demostrado ser un fracaso que sólo ha lucrado a cientos de chiringuitos a los que nada le importan realmente los verdaderos y graves problemas que comparten la mayoría de los españoles de a pie. Tanto la izquierda progre como la derechita acomplejada han utilizado a los homosexuales como arma política para la consecución de sus propios intereses partidistas y económicos.

Tenemos que sacar la ideología de género y el adoctrinamiento LGTBi de nuestras escuelas, donde no se sexualice a nuestros hijos ni se les den charlas sin el permiso paterno que además no son acordes a su edad.

Esa izquierda progre que dice defender a los homosexuales es la misma que abre la puerta a personas procedentes de países con culturas donde se les cuelga de las grúas. Los homosexuales son uno de los grupos de la población que más ha visto su seguridad afectada como consecuencia de las políticas de puertas abiertas a la inmigración masiva. Los mismos que riegan con millones de euros las políticas LGTBI son los mismos que inundan nuestros barrios con culturas incompatibles, denigran a la mujer y desprecian a los homosexuales.

Las fiestas del orgullo no son más que una excusa para justificar el despilfarro político e ideológico que llevan décadas promoviendo gobiernos de turno del PP y del PSOE. Al contrario de lo que sucede en otras culturas y en otros continentes, en España, los homosexuales no ven amenazadas sus libertades ni sus derechos.

La única bandera que debe estar en las instituciones de todos es la bandera que representa a todos los españoles sin distinción de sexos, orientación sexual o ideología.

Ya está bien que nos hagan pagar a todos los españoles unas “fiestas” ideológicas que han demostrado ser una excusa más para dividir a los españoles y una fuente de ingresos millonaria para chiringuitos ideológicos que no sirven para nada y que sólo se representan a sí mismos, además, el orgullo ni siquiera representa a todos los homosexuales. Todos los años vemos cómo se convierten en macrobotellones llenos de suciedad, con todo tipo de imágenes obscenas y en las que se denigran las creencias y las tradiciones de una parte muy importante de los españoles, incluidos muchísimos homosexuales.

Afortunadamente, cada vez más homosexuales se rebelan contra la colectivización y el uso que los progres hacen de ellos. La dignidad de las personas no depende en ningún caso de su orientación sexual. Dignidad no es poner una bandera de un lobby ni hacer una cabalgata. Dignidad es llegar a fin de mes, tener una vivienda pública, unos servicios públicos eficientes y andar sin miedo por las calles.

Los españoles no necesitan leyes identitarias ni adoctrinamiento ideológico. Lo que necesitan urgentemente son leyes justas que garanticen la igualdad entre españoles y una gestión de los recursos públicos eficiente que permita realmente su bienestar y su seguridad.

Los homosexuales se han convertido en una de las principales víctimas de las políticas de puertas abiertas y de efecto llamada que promueven los mismos que les colectivizan. Agresiones, vejaciones, odio o faltas de respeto son cada vez más comunes en nuestras calles por culpa de la inmigración ilegal y masiva de culturas incompatibles con la nuestra. Por más que los políticos y el lobby LGTBI se empeñen, ni los homosexuales son un colectivo homogéneo ni todos comparten su fanatismo ideológico. Son personas libres que cada vez se dan más cuenta de la hipocresía de aquellos que intentan tutelarlos mientras les condenan a la precariedad y a la victimización.

2 comentarios en «A pocos días de la mascarada “Arco Iris”»
  1. Ya se sabía que esto era un despilfarro de dinero. No hay que tener un doctorado en biología molecular para darnos cuenta que nos toman por tontos

  2. A un amigo, mariquita, como el mismo se dice, han intentado robarle una medalla de oro de la virgen colgada al cuello, pero se dio cuenta y pudo evitarlo. Por las facciones y modo de vestir le pareció no español. Dentro de poco tiempo tendremos que ir por la calle con un perro de defensa, al tiempo.

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