Lo que está ocurriendo en
la política de este país, jamás se ha visto en cualquier otra democracia de
nuestro entorno. Conforme el tiempo pasa, se constata que la raíz del problema
es la aversión personal que siente Pedro Sánchez hacia Mariano Rajoy, y eso,
simplemente eso, está poniendo en riesgo la estabilidad nacional.
La actitud de Pedro Sánchez
es de tal irresponsabilidad, que por una parte nos dice que mantiene su
negativa a facilitar la formación de un Gobierno absteniéndose en la votación
de investidura, por otra, se niega a responder si encabezará una candidatura
alternativa, y a la vez afirma, que no habrá terceras elecciones y que el PSOE
estará siempre en la solución.
Y todo esto ocurre, cuando
cada vez son más las voces autorizadas dentro del PSOE que manifiestan su
disconformidad con la actitud de su secretario general, y cuando la mayoría de
sus votantes contemplan perplejos lo que está ocurriendo.
Ante la votación de
investidura, lo que nos deberíamos plantear es si los diputados, que
teóricamente representan a quienes les han votado, deben respetar eso que
llaman “disciplina de voto”, o por el contrario, deberían votar en conciencia y
tratando de hacerlo en sintonía con lo que piensan quienes les votaron, es
decir, “libertad de voto”.
¿A nadie del PSOE se le ha
ocurrido reclamar a Pedro Sánchez libertad de voto en este asunto y así
desatascar la situación? Y lo digo, porque considero que en ese caso parece
evidente que habría abstenciones suficientes para desatascarla.
Estos últimos años, se ha
repetido hasta la saciedad la frase de “no nos representan”, algo que parece
muy razonable de decir teniendo en cuenta que los parlamentarios se limitan a
votar lo que les ordenan. Teniendo en cuenta de que las motivaciones de la
cúpula para votar en uno u otro sentido casi nunca coinciden con el interés
general, en la mayoría de los casos bastaría con que se reunieran los
portavoces. ¿Para qué sirve pagar tantos sueldos a autómatas sin iniciativa
propia?

Eso digo yo. Si en EEUU sólo hay 550 mmiembros entre congresistas y senadores. para una población de 320.000 millones…¿Que necesidad tenemos de tanto representante de si mismo?