Tengo que reconocer, que las palabras de Josep Borrell (UE) me dejaron perplejo, pues declarar a los talibanes ganadores de la guerra me parece faltar gravemente a la verdad. Si esos “monstruos” controlan hoy Afganistán, es simplemente, porque sus enemigos decidieron abandonar el país, regalándoselo junto a ingentes cantidades de material bélico nuevo y en perfecto estado de uso.
EEUU nos metió en la guerra, ahora Biden decide irse a toda prisa, nos deja en una situación difícil y, sobre todo, puede haber facilitado con su huida una auténtica matanza de todos esos afganos que se acostumbraron a disfrutar de ese poquito de libertad que les proporcionamos los occidentales, sobre todo a las mujeres.
Los países occidentales no pueden abandonar a su suerte a todos esos afganos que colaboraron con sus funcionarios civiles y militares, el rescate de ellos y sus familias debe ser un imperativo ético para todos nosotros, pero lo que no se nos puede pedir es que acojamos a todos esos millones que desearían huir del infierno que se les avecina.
Nuestro Gobierno siempre actúa, tarde y mal, ahora que el aeropuerto de Kabul está cercado por los talibanes, envía un nuevo avión con blindados y soldados para intentar “lo imposible”, establecer un pasillo de seguridad desde el aeropuerto a las distintas ubicaciones donde se esconden aterrados quienes queremos rescatar con sus familias. Les deseo que lo puedan realizar con éxito, pero dudo que sea posible.
Joe Biden ha conseguido que el desprestigio de EEUU avergüence a propios y extraños. A partir de ahora, cuando los norteamericanos intenten otra aventura bélica, veremos con qué socios cuentan y, sobre todo, que personal civil les ayudará in situ.
Y otra cosa que me indigna, esos políticos progres que se atreven a decir que ahora los talibanes serán más moderados y permisivos. No hay talibán moderado, porque ser talibán es una condición única fundamentada en el inamovible integrismo totalitario.