Mientras que sus iguales europeos abandonaron sus vacaciones y cogieron el timón de sus respectivos países ante la catástrofe de Afganistán, nuestro infame presidente, Pedro Sánchez, siguió disfrutando de sus lujosas vacaciones en el Palacio de La Mareta, y ahora, en un intento a la desesperada de recuperar su maltrecha imagen, ha convocado una improvisada cumbre europea en la Base de Torrejón de Ardoz a la que han asistido la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel y el jefe del Servicio Europeo de Acción Exterior, Josep Borrell, rompiendo así, siete días de silencio donde apenas ha tenido unas cuantas interacciones en Twitter sobre la crisis en Afganistán.
Sánchez ha detallado que son 800 las personas que caben en el campamento de la Base de Torrejón. También ha manifestado que “Todos los países de la UE están asumiendo su cuota”, al ser preguntado sobre la reubicación de los afganos.
El presidente ha querido recordar y agradecer el trabajo de la policía nacional y los diplomáticos que están todavía en Kabul ayudando para la repatriación de los afganos, conviene recordar que fue un helicóptero de marines norteamericanos el que rescató a nuestros últimos policías de la embajada de Kabul.
Contrastan mucho las mentiras vertidas por Sánchez en su cumbre europea con la decisión de EEUU de no incluir a España en su lista de 26 países que han ayudado a la evacuación de Afganistán y a los que acogerán a ciudadanos afganos en peligro. De esta forma, la diplomacia estadounidense vuelve a obviar a la española.