Ha
tenido que ser Esperanza Aguirre la que reclame que se abra una
investigación internacional sobre el accidente de tráfico, que el
pasado julio, causó la muerte a los opositores a la dictadura
castrista, Oswaldo Payá y Harold Cepero. Accidente, por el que el
joven dirigente de Nuevas Generaciones del Partido Popular, Angel
Carromero, fue sentenciado a cuatro años de cárcel.
Y
digo que ha tenido que ser ella, porque curiosamente, a los que más
se les llena la boca pidiendo libertad aquí, no han dicho ni pío al
respecto, parece que simpatizan mucho más con la cruel dictadura
cubana que con quienes la combaten, y por supuesto, que con un joven
español de derechas que ha sufrido los atropellos de ese cruel
régimen. Por lo visto, para los que controlan los aparatos de los
partidos de izquierdas, una dictadura de derechas debe de carecer de la
legitimidad que tiene una de izquierdas.
Lo
cierto es, que Esperanza Aguirre, tras conseguir entrevistarse en
prisión con Angel Carromero, ha dicho lo lógico que debería decir
cualquier demócrata, que la muerte del opositor número uno al
régimen castrista no puede pasar al olvido sin ser investigada, que
los asesinos no pueden quedar impunes.
No
es solo la oposición castrista la que piensa que la verdad oficial
es totalmente falsa, yo lo manifesté desde el día siguiente y
pienso que muchos españoles así lo creemos.
Carlos
Payá, el hermano de Oswaldo, ha pedido al gobierno español que
ponga el mismo empeño en esclarecer las circunstancias de la muerte
de su hermano, que el que ha puesto en sacar a Carromero de la isla,
y tiene razón, confió en que nuestra diplomacia no haya negociado
en el sentido de que la libertad de Carromero significa dar carpetazo
al asunto por parte del Gobierno de España.
El
juicio que se celebró contra Angel Carromero careció de las mas
elementales garantías, su abogado no tuvo acceso a ningún tipo de
pruebas ni a testigos, por lo que podemos calificarlo de auténtico
fraude. La imponente figura política de Oswaldo Payá se merece una
investigación.
Por
lo que se le acusaba allí a Carromero, aquí en España ni siquiera
está considerado como delito, y eso pensando que la versión del
gobierno cubano sea cierta, por ello se le debe conceder de inmediato
el tercer grado. Según lo que ocurra después, podremos sacar
conclusiones, si Carromero manifiesta públicamente lo que pasó o si
por el contrario nuestro Gobierno y su partido se lo impiden.