Tengo
la impresión, de que la famosa reforma de la administración local
que el PP quiere aprobar este mismo mes, y que nos presenta a un
Gobierno haciendo esfuerzos titanicos para conseguir llegar a un
acuerdo con el PSOE, es una gran farsa. Sospecho que ambos partidos
están escenificando una negociación falsa, y que desde hace tiempo
tienen pactado y saben en que va a consistir, aunque lo mismo el PSOE
vota en contra por simple estrategia política.
Lo
que parece muy claro, es que la reforma que se va a hacer dista mucho
de ser la necesaria y la que indica el sentido común. Me explico,
supresión de mancomunidades y diputaciones, fijar por ley los
sueldos de alcaldes y concejales, y prohibir los cargos de confianza.
Todos
sabemos, que las mas de mil mancomunidades existentes en nuestro
país, son auténticos nidos de enchufados de los partidos y que se
puede prescindir de ellas.
Si
hablamos de las diputaciones, otro tanto, son inútiles y auténticos
cementerios de elefantes, por lo menos aquí en Sevilla donde si has
sido un disciplinado alcalde socialista, te colocan, cobras un
excelente sueldo, y tu misión se reduce, a leer la prensa, tomar
café y poco más. Algo bochornoso y que también ocurre en las
diputaciones controladas por el Partido Popular.
Pero
dentro de esta reforma, lo mas importante es el intento de reducir el
número de concejales con el pretexto del ahorro, cuando se sabe que
el 80% de ellos no cobran nada. Esta medida, si se llevara a efecto,
significaría un atentado contra la pluralidad, pues todos sabemos
que el bipartidismo está de capa caída, con partidos nuevos que
pese a las continuas zancadillas que les ponen se están abriendo
paso y entrando en las instituciones. Reducir el número de
concejales significa apuntalar la alternancia de los dos grandes,
pues harían falta muchos mas votos para conseguir un acta de
concejal.
Otro
asunto es el de estipular los sueldos máximos que pueden cobrar los
alcaldes y los concejales, por las noticias que tengo esto también
se va a hacer mal, en vez de hacer una tabla donde se estipule lo que
debe cobrar, un alcalde y los concejales liberados, en función de
los habitantes de cada población, solo quieren estipular un techo
máximo para el alcalde y establecer un tope de ediles con derecho a
sueldo.
Yo
siempre pensé, que de lo que se trataba era de garantizar la
financiación local y que se hiciera una nueva distribución de
competencias, pero parece que solo quieren escenificar que hacen una
reforma, eso sí, sin tocar los aspectos mas importantes.
Al
final de todo esto, lo que va a ocurrir, es que los cargos públicos
a los que se les quita el sueldo, ya sean concejales o parlamentarios
autonómicos, como sucede en Castilla la Mancha, pertenecientes a los
dos grandes partidos, dispondrán de un puesto a dedo en cualquier
sitio que ellos controlen, mientras que los mismos cargos públicos
de los partidos pequeños no dispondrán de esa posibilidad.
La
solución no es que solo se pueda dedicar a la política el que tenga
posibles, todo el que es elegido democráticamente por los ciudadanos
debe percibir una cantidad que le permita ejercerlo dignamente, lo
que se deben quitar son los cargos de confianza nombrados a dedo. En
las administraciones locales hay excelentes funcionarios que pueden
hacer esa labor.
Reconozco
que soy un poco pesimista en lo referente a la reforma que va a hacer
este Gobierno en las administraciones locales, estoy seguro de que
nos la quieren colar, tiempo al tiempo.