Tengo que reconocer, que al
igual que a muchos otros españoles, me ha cabreado mucho enterarme de la
reunión secreta que mantuvieron ayer en la Sala de Autoridades del Aeropuerto
de Barcelona, Luis de Guindos y Oriol Junqueras.
La Generalidad gestiona mal
y gasta parte de sus recursos en su inútil aventura independentista, esos
recursos que luego les falta para lo prioritario y que con posterioridad le
solicitan al Estado.
El Gobierno catalán tiene
catalogada su deuda como bono basura y ya nadie se atreve a financiarle en
condiciones razonables, por ello, solicita de nuevo que el Fondo de Liquidez
Autonómico le socorra.
De nuevo, este gobierno en
funciones se baja los pantalones y le da a los independentistas que gobiernan
Cataluña lo que procede de los impuestos que pagamos todos los españoles,
exactamente, 7.518 millones adicionales.
García Albiol, al
enterarse, montó en cólera y fue muy crítico con Guindos, por lo menos aún
queda alguien decente en el desaparecido por méritos propios Partido Popular de
Cataluña.
Hace mucho tiempo que se
debió cerrar el grifo, si la Generalidad no sabe gestionar y no puede cubrir
los servicios básicos, que se enteren todos los catalanes, pero eso sí, que los
catalanes vayan a cobrar a la Delegación del Gobierno, para que así sepan que
el Estado no les abandona y que a quienes votan son unos desalmados a quienes
les importa más su independencia que el bienestar de sus ciudadanos.
No se puede ir de guay,
como hace este Gobierno, con quienes están instalados en la sedición, con
quienes nos insultan a diario, con quienes se han marcado como objetivo,
destruir la Nación de todos los españoles.
Es muy pobre el argumento
de que si quiebra Cataluña, España saldrá perjudicada, prefiero tener un poco
menos con dignidad, que un poco más con indignidad.
