Hoy se conmemora el Día
Internacional de la Mujer, una celebración que tuvo sus inicios a comienzos del
siglo XX. Desde entonces son muchos los pasos que ha dado nuestra sociedad en
pos de la igualdad entre hombres y mujeres, aunque tenemos que reconocer que es
mucho lo que nos queda por hacer para que esa pretendida igualdad sea efectiva
en el plano social, económico y cultural.
A fecha de hoy, ni siquiera
las democracias más avanzadas son capaces de garantizar que las niñas que
nazcan hoy vayan a competir en igualdad de condiciones con los niños de su
generación.
En la UE, de media, las
mujeres perciben salarios un 16% menores que los de los hombres, solo son el
18% de los consejos de administración de las grandes empresas, y solo son el 3%
entre los consejeros delegados. Y es que, la tasa de empleo femenino es 12
puntos inferior a la masculina. Hoy en día, la mujer solo le gana al hombre en
el tiempo que dedica a las labores domésticas.
Y en el tercer mundo, a
modo de ejemplo diré que 125 millones de mujeres y niñas, de África y Oriente
Medio, han sido sometidas a la mutilación genital, mientras la comunidad
internacional mira hacia otro lado.
Mientras la realidad es la
que es, aquí en España, quienes quieren erigirse en defensores de la igualdad
de la mujer se dedican a, ejecutar y proponer auténticas chorradas, que
banalizan el problema y perjudican a la hora de llegar a las verdaderas
soluciones, y solo para conseguir el voto femenino.
El ayuntamiento de Valencia
se dedica a ponerle faldas a los muñecos de los semáforos, el de Barcelona
pretende cambiar la “machista” palabra homenaje por “mujeraje” y una podemita
ha propuesto que el Congreso de los Diputados, se llame solo Congreso, para que
asi, desde su ignorancia, abarque a ellas también.
Afortunadamente, las
mujeres españolas no son tontas, y saben que todo lo que no sea legislar en pos
de la igualdad es demagogia barata.
