Que a Ana Mato le viene
demasiado grande el cargo de ministra, se está constatando día a día, cada vez
que intenta dar explicaciones “sube el pan”.
Y lo triste es, que Rajoy
lo sabe, algo que quedó constatado cuando el presidente la relegó creando la
pasada semana el comité especial científico de seguimiento.
Ana Mato, cuando dio su
primera rueda de prensa, transmitió tal inseguridad, que en vez de tranquilizar
a la población, lo que hizo fue que el nerviosismo se apoderara de mucha gente.
Es evidente, que han habido
demasiados fallos de seguridad tras la repatriación de los dos misioneros
infectados por el virus del ébola, pero la ministra nunca los ha reconocido. Ni
siquiera se ha atrevido a criticar las injustas y chulescas palabras del
consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid.
Nadie duda, que tras las
deficiencias detectadas en los protocolos aplicados, se han tomado medidas,
estaría bueno que no se hubiese hecho. Ana Mato utiliza cualquier cosa para
intentar salvar el tipo, pero su actitud contrasta con la de Soraya Saenz de
Santamaría, la vicepresidenta, quien si ha
admitido que se habían hecho mal las cosas y que, por ello, su Gobierno
tiene responsabilidades políticas.
Espero que Ana Mato no
pretenda que la dimisión de uno de los funcionarios encargados de sacrificar al
perro Excalibur, can de la infectada, salde esas responsabilidades.
Lo repito, Ana Mato es una
incompetente que debe dimitir o ser destituida.
