Los que controlaban la
Junta de Andalucía cuando, se diseño y se ejecutó, el procedimiento que hizo
posible el saqueo de las arcas públicas mediante el fraude de los ERE, siguen
dando la callada por respuesta haciendo un alarde de grave irresponsabilidad
política y de chulería.
A la hora de declarar ante
el juez, se han acogido todos a su derecho a no declarar, manteniendo lo
declarado cuando aún eran aforados ante el Tribunal Supremo y el Tribunal
Superior de Justicia de Andalucía.
Cuando la jueza Alaya
realizaba la instrucción del caso de los ERE, la Junta de Andalucía le
regateaba la información solicitada, y cuando se la facilitaba, era incompleta
y en condiciones lamentables. Ahora son los mandamases de entonces, ya
empapelados, los que desde la prepotencia entorpecen el hacer de la Justicia, y
a la vez, insultan a la ciudadanía con su actitud.
El enésimo desprecio a la
Justicia, lo ha protagonizado, el otrora todopoderoso cacique socialista
andaluz, Gaspar Zarrias, quien ha tenido la desfachatez de denunciar que está
siendo sometido a un juicio paralelo y político en los medios. Y esto lo dice,
uno de los responsables de que Andalucía esté en la situación tan penosa que
está, alguien que se merecería, que junto a sus cómplices fueran linchados por
un pueblo a quienes les han robado el pan y el futuro de sus hijos.
Mientras que un ex
delincuente ya rehabilitado es obligado a cumplir una condena pendiente por
robar una bicicleta, mientras un padre de familia tienen que ingresar en
prisión por robar comida para sus hijos, mientras casos de estos se siguen
dando y la Justicia es inflexible con ellos, los poderosos que le han robado la
esperanza a todo un pueblo, siguen por nuestras calles derrochando poderío y
chulería al no haber ningún juez que se atreva a meterlos donde merecen estar,
en la cárcel.
