Leyendo los informes
especiales de la Intervención General de la Junta de Andalucía, nos podemos dar
cuenta de la magnitud del desfalco de los Cursos de Formación.
La Intervención se atreve a
afirmar que más de la mitad de los cursos subvencionados entre 2009 y 2012
fueron irregulares, hablamos de una gran estafa perpetrada con cargo a
subvenciones públicas, una estafa en muchos casos imposible de cuantificar, ya
que en la mayoría de los cursos ni siquiera se presentó la documentación básica
para demostrar que en realidad se impartieron.
La falta de diligencia en
el control que debía ejercer el Servicio Andaluz de Empleo ha sido tan clamorosa
que llama a pensar que el SAE actuó de cómplice necesario, en este caso pasivo,
con los delincuentes que aprovechando esa pasividad negligente del controlador
crearon tramas para saquear las arcas públicas andaluzas.
Hablamos de empresas que
compraban el material de los cursos, solicitaban a Hacienda la devolución del IVA
y luego le pasaban a la Junta el gasto con el IVA incluido. Profesores que sin dar ninguna clase cobraban
por ellas en connivencia con el empresario delincuente. Clases que se impartían
en días inhábiles, por ser festivos, y que se cargaron a las subvenciones.
Cursos realizados en más de una ocasión, con los mismos profesores, mismos
alumnos y mismos materiales. Facturas de compra de libros a un precio muy
superior al real. Los listados de los cursos con la firma de los alumnos no
aparecen en los expedientes. Y muchas más cosas que sonrojarían a cualquier
ciudadano honesto.
Es normal que la Intervención
General le reproche a los servicios de Empleo de la Junta de Andalucía que no
comprobaran la mayoría de los expedientes, y cuando lo hicieron y encontraban
irregularidades, no exigieran la devolución del dinero.
Aquí la gran pregunta es si
se actuó de esa manera porque se trataba de una trama diseñada desde la propia
administración para financiar al PSOE y, de paso, enriquecer a los suyos, o
bien, estamos hablando de una gestión catastrófica y negligente.
Lo cierto es, que ya sea
por corruptos o por desastrosos gestores, quienes gobiernan actualmente la
Junta de Andalucía deberían sufrir on castigo electoral que de seguro merecen.
Nunca sabremos si la trama de los ERE o esta de los Cursos de Formación son
solo la punta del iceberg, por higiene democrática otros deberían gobernar
Andalucía y levantar todas las alfombras de la Junta.
Si algún partido mantiene
en el poder en Andalucía al PSOE mediante pacto, y no levanta las alfombras,
por muy nuevo que sea demostrara que es tan presunto corrupto, como a los que tanto criticaba y sin embargo
apoya ahora, para simplemente coger poder, sillones y jugosos sueldos públicos.
