El
setenta por ciento de los fármacos licitados por la Junta de
Andalucía en su última subasta se fabrican en Asia, y muchos de
esos laboratorios son empresas asiáticas multadas y prohibidas en el
mercado norteamericano.
Resulta
muy sospechoso que a la última subasta de medicamentos llevada a
cabo por la Junta de Andalucía no hayan concurrido las grandes
empresas farmacéuticas españoleas, mientras si lo han hecho las
domiciliadas en India o Bangladesh.
En
la situación económica por la que pasamos todos, incluidas las
empresas, lo normal sería buscar proveedores andaluces, y si no los
hubiera en precio, recurrir a laboratorios españoles del resto de
CCAA, ya que de esa manera se aportaría al PIB, a la economía
nacional y a la creación de empleo.
Lo
que no es entendible por nadie, es que la Junta de Andalucía otorgue
el contrato de suministro a empresas asiáticas sospechosas de
fabricar medicamentos que carecen de las garantías mínimas
exigibles.
Con
este caso volvemos a lo de siempre, ahorrar si, pero sin perjudicar a
los ciudadanos, y sobre todo, en un servicio público esencial como
es la Sanidad. Con este artículo no pretendo acusar a la Junta de
Andalucía de cometer ningún desmán, solo intento alertar sobre los
peligros que supone recortar en aspectos tan vitales. Cuando todos
sabemos, y por supuesto, nuestros dirigentes saben, que es posible
recortar en otros sectores.
Aunque
muchos piensen, o pensemos, que todo está muy podrido, nunca viene
mal dar un toque de atención a quienes tienen la responsabilidad de
gobernarnos.