Desconozco
si fui el primero que lo manifestó por escrito tras el asalto de
Sánchez Gordillo y sus secuaces a supermercados andaluces, y la
negativa del Banco de Alimentos a aceptar productos de procedencia
delictiva. Está claro que lo que en su día pensé que podría
llegar, se está haciendo realidad.
Hasta
ahora, Cáritas, Banco de Alimentos y Cruz Roja, han sido las
principales organizaciones sociales que se han dedicado a repartir
alimentos a los mas necesitados. A partir de ahora, la Junta de
Andalucía, por las presiones de los comunistas de IU, pretenden
controlar el reparto de alimentos en Andalucía. La Junta ya le ha
comunicado a las organizaciones sociales su intención de dirigir los
próximos repartos.
Todos
conocemos que la pobreza en Andalucía está en unos niveles muy
alarmantes, el 30% de la población la sufre y la infancia es su
principal víctima. Tras mas de tres décadas de gobiernos de
izquierdas, la pobreza en Andalucía sigue en los mismos niveles, los
peores de España y de Europa. En nuestra tierra hay más pobreza
infantil que en los países de la antigua Europa del este.
La
Junta ha desvelado la existencia de un Plan de Alimentos Andaluz, que
con la excusa de mejorar la distribución de alimentos en todo el
territorio, lo que pretende es arrebatar a las organizaciones
sociales la dirección del reparto y el protagonismo.
Estos
últimos años, la Junta de Andalucía ha ido reduciendo las
subvenciones pese a que cada vez más andaluces pasan hambre, ahora
ofrece mas ayuda pero a cambio de dirigir el tinglado electoralista
que pretenden poner en marcha.
Si
los que reparten los alimentos carecen de independencia, los
alimentos nunca llegarán a los que mas los necesitan. Hasta ahora,
Cáritas y las demás organizaciones, han hecho una labor excepcional
y lo único que hacía falta es que las administraciones les apoyaran
más, ellos y sus voluntarios se encargaban de lo demás. Lo que
viene ha quedado al descubierto, clientelismo y nepotismo,
utilización partidista del reparto de alimentos. IU pretenderá que
los alimentos lleguen a quienes a ellos les interesa desde el punto
de vista electoral, a quienes a ellos mas les convengan, simplemente
“pan por votos”.
Tanto
Cáritas, como el Banco de Alimentos, como Cruz Roja, deberían
pensarse muy bien si forman parte de esa perversa operación. Desde
mi punto de vista deberían rechazar lo que pretende la Junta y
seguir por el camino que siempre han llevado.
Este
asunto es el vivo reflejo de la miseria moral que atesora la casta
política que controla Andalucía desde hace ya demasiado tiempo. La
mano de Sánchez Gordillo es alargada.