Núria
de Gispert ha sido reelegida presidenta del Parlamento de Cataluña,
en su discurso ante los diputados pronosticó una legislatura marcada
por la consecución de unas «diferentes relaciones con España»,
y sobre todo, “por la voluntad mayoritaria del pueblo de Cataluña,
expresada en las calles y en las urnas, de ejercer el derecho de
decidir sobre su futuro». También ha manifestado que, «no
venimos de la constitución de 1978», sino que «somos
herederos un pasado glorioso «, así como, «Hemos tenido
una historia difícil. Pero seguimos aquí, a pesar de los momentos
de crisis, de caída y de capitulación, y los intentos demasiado
frecuentados de liquidar nuestra identidad. Y podemos decir que nunca
nadie ha podido apagar la llama de la catalanidad y nuestra voluntad
de ser un pueblo libre y una nación llena «, proclamó. También
expresó el «compromiso radical con nuestra realidad social y
nacional».
Como
podemos observar, los independentistas catalanes, continúan con esa
paranoia de la nación, cuando de condado de Barcelona nunca pasaron.
Lo mismo ella también ha sido abducida por la inmersión
lingüística, aunque por su edad no me cuadra.
Tras
comprobar en los términos que se ha manifestado la presidenta del
Parlamento de Cataluña, nadie puede dudar que el intento de
referendum ilegal de autodeterminación que CiU y ERC tienen previsto
sellar como condición para investir a Artur Mas sigue adelante,
poniendo los promotores de la idea como fecha tope 2015.
Para
la convocatoria de dicho referéndum, el futuro Ejecutivo catalán
deberá superar una serie de «obstáculos», intentar llegar
a acuerdos con el Gobierno central para encuadrar ese proceso en el
marco legal existente y, en su caso, reformar la ley de consultas
catalana; aunque también puede optar por desafiar a la legalidad y
hacerlo “por las bravas”.
¿Será
capaz el Gobierno de cometer la indignidad de negociar con los
independentistas para encuadrar la consulta en la legalidad vigente?
Yo personalmente creo que no. La degradación de los valores y de los
principios que tradicionalmente ha defendido el Partido Popular es
claro que se está produciendo, pero entiendo que por mucho miedo o
por muchos complejos que les atormenten, defenderán la unidad
nacional hasta sus últimas consecuencias.
El
hecho de que los independentistas catalanes pongan como tope la fecha
de 2015, es sin duda motivada, porque esperan y desean que el PP se
hunda en las próximas elecciones generales y que la izquierda vuelva
al poder, en ese caso, piensan que les sería mucho mas fácil
conseguir su objetivo de romper la unidad de la nación española.
Por
ello, el PSOE debería dejar meridianamente claro antes de las
próximas elecciones, cual es su postura al respecto, pues mientras
siga cargando con la cruz del PSC y sus políticas inentendibles para
la mayoría de los españoles, y siga apostando por una opción
federalista totalmente difusa tiene, desde mi punto de vista, muy
difícil volver al poder.