¿Os acordáis de cuando vivíamos en ese Estado del Bienestar del que tanto nos hablaban los políticos? Pues ahora, precisamente por culpa de ellos, todo parece indicar que lo hemos perdido.
Cuando los fondos destinados a mantener unos servicios básicos de calidad, tales como Sanidad o Educación, se destinan a otros menesteres, la consecuencia es inmediata, y eso es lo que ha sucedido.
La gran crisis económica de 2008 llevó a nuestro gobierno de entonces a prohibir contratar a nadie en la administración pública, por ello, hasta 2017 no se pudieron hacer oposiciones ni contrataciones de plantilla. Desde entonces todo se disparó.
Por cada 100 habitantes, Andalucía tiene 5,9 empleados públicos, llegando ya a los 300.000. Entre los años 2019 y 2020, esta cifra se incrementó en 60.000 personas. La pandemia se declaró en marzo del pasado año y obligó a incorporar a profesionales de la Sanidad, principalmente, pero en 2019 también hubo un fuerte incremento de contrataciones siendo un año normal, esa coartada no les vale.
Cuando el nuevo gobierno andaluz formado por PP y Cs se asentó, no solo no se deshizo de toda la legión de enchufados socialistas que el PSOE había metido durante décadas, evidentemente por su ancestral falta de agallas, es que además, los dos nuevos partidos se vieron en la necesidad de meter a los suyos, con más timidez que los socialistas pero imitándoles. El resultado es, el de un ruinoso entramado de chiringuitos, esos entes administrativos improductivos inasumibles para una economía regional, eso sí, estos llevaron a cabo fusiones de entes para disimular y sin mandar a nadie a su casa.
El Estado del Bienestar de nosotros, ha sido sustituido por el Estado del Bienestar de los partidos políticos y de los suyos, a eso le llaman Estado Autonómico.