Lo que ocurrió ayer en Aragón es lo que va a ocurrir en el resto de las elecciones regionales y el preludio de lo que pasará en las próximas elecciones nacionales, el bipartidismo sigue perdiendo apoyos y VOX continúa creciendo a un ritmo que parece imparable. Parece que cada vez más españoles se dan cuenta de que esto no va de derechas o de izquierdas, que este partido al que intentan descalificar desde su irrupción en la política española llamándolo “ultraderecha” se está convirtiendo en una opción transversal en el que recalan ciudadanos procedentes tanto de la derecha como de la socialdemocracia, porque aunque este PSOE se haya situado en la izquierda radical, muchos de sus votantes son de centro izquierda y se están cansando de votar “tapándose la nariz”.
Es evidente que, si nos ceñimos a los números y no vemos más allá, el PP ha ganado las elecciones aragonesas, pero convocar unas elecciones con la finalidad de no depender de VOX y conseguir, perder representación y que los de Abascal doblen su representación, solo puede calificarse de catástrofe para los de Feijóo por muchas historias que nos cuenten.
El PP ha perdido muchos votantes que han ido claramente a VOX y el PSOE ha perdido una barbaridad de ellos que, en vez de ir al PP, se han ido también a VOX o se han quedado en casa, una clara prueba de que el bipartidismo español, ese que vota junto en la Unión Europea el 90% de las veces medidas perjudiciales para nosotros, cada vez es más identificado por más españoles como algo dañino, todo lo contrario de lo que piensan cada vez más ciudadanos de VOX.
Las etiquetas descalificantes que emplean contra VOX, unos y otros, cada vez son menos creíbles y la ciudadanía empieza a ver a los de Abascal como a un partido transversal que propone medidas razonables para cambiar lo que está mal, casi todo, por cierto, y que a este paso nos hace vislumbrar un futuro muy negro para nosotros y para nuestros hijos.
Otro fenómeno que está sucediendo y en los resultados de Aragón se ha visto con claridad, es que la radicalidad de este PSOE ha conseguido atraer votos de ciudadanos que antes votaban a los distintos partidos de ideología comunista y consecuencia de ello, casi ninguno de ellos obtiene ya representación, solo un SUMAR con el apoyo de IU ha conseguido representación en Aragón.
Bueno ¿Y ahora qué? Pues o los de Feijóo se dan cuenta de lo que los españoles quieren, de lo que realmente ocurre, o van a seguir sumando fracasos. De entrada, en Extremadura tienen un problema, pues parece que María Guardiola pretende seguir con sus políticas socialistas y puede abocar a su región a unas nuevas elecciones. Esta señora parece desconocer que VOX solo se debe a lo que les ha prometido a sus votantes desde su irrupción en la política española y que para llegar a un acuerdo tienen que ceder ambas partes, que los de Abascal no dicen una cosa u otra solo en función de lo que dicen las encuestas y piensan que les interesa electoralmente, por eso Abascal les denomina “estafa”.
Solamente hace falta que no haya más pucherazos de la PSOE