Cada vez quedan menos días para las elecciones en Aragón y cada vez queda más claro lo que los aragoneses en particular y los españoles en general nos jugamos en esas elecciones. Los aragoneses deben optar o por ese bipartidismo que nos ha llevado a la difícil situación en la que nos encontramos o por el verdadero cambio, el que proponen los de Abascal.
El popular, Jorge Azcón (PP), presidente de Aragón, es uno de los barones regionales de Feijóo más obedientes y entregados a las agendas ideológicas que nos están complicando sobremanera la vida a los españoles. Enarbolando la bandera de la legalidad y el consenso con el enemigo se ha dedicado a prolongar en el tiempo esas políticas globalistas tan perjudiciales en materia de inmigración masiva y destrucción del campo.
Si comparamos la gestión de Azcón y las políticas que está llevando a cabo Pedro Sánchez, nos llevaremos una gran sorpresa al comprobar la preocupante alineación de ambas, decididamente Azcón se ha convertido en un peligro para sus ciudadanos al priorizar en las agendas ideológicas de los enemigos del progreso y la libertad.
Recordemos que Azcón provocó la ruptura de su coalición de gobierno con VOX por su furibunda defensa de la acogida de MENAS en Aragón, una postura que no solo ignoraba las preocupaciones sobre seguridad y recursos, sino que copiaba la política de inmigración abierta del PSOE, esa que sobrecargaba los servicios públicos para perjuicio de los aragoneses.
El popular Azcón también se ha caracterizado por ser un fiel instrumento de quienes quieren destruir y arruinar a nuestros agricultores. Bajo su mandato, se ha permitido que empresas como Forestalia expropien tierras agrícolas para proyectos eólicos masivos, talando miles de árboles y fragmentando el territorio rural. Esta política verde amenaza la viabilidad de los agricultores locales y se alinea con las ambiciones ecológicas del PSOE, que priorizan renovables sobre la soberanía alimentaria. Agricultores han denunciado que, en lugar de proteger el sector primario, el Gobierno de Azcón importa fruta marroquí para comedores escolares, afectando a 100.000 alumnos y socavando la producción nacional.
Antes hablamos de Azcón y de los MENAS, pero es que en ese campo hay mucho más de lo que hablar. Debido a la inmigración marroquí, Aragón lideró el crecimiento criminal en 2024 y para más inri, el gobierno de Azcón promueve clases de cultura marroquí en colegios, fomentando la islamización y destinando millones en subvenciones a ONGs como Cruz Roja para gestionar ilegales.
En lo político e ideológico, Azcón no tiene desperdicio, pues siempre ha preferido pactar con el PSOE o con la Chunta Aragonesista antes que con VOX. Los de Abascal le han impedido con sus recursos judiciales que derrumbe cruces históricas cristianas, fechoría que quería perpetrar bajo excusas medioambientales, y por si no fuera poco lo ya expuesto, pretende crear de manera inminente un registro de objetores al aborto, plegándose a las exigencias de Sánchez y promoviendo la cultura de la muerte.
En Aragón, el PP es la misma estafa que en el resto de España, dicen que se oponen al sanchismo, pero en realidad, en la práctica lo sostienen llevando a cabo casi las mismas políticas que los socialistas. Pese a lo que se digan en esta campaña, populares y socialistas, la verdad es que la traición de unos y la estafa de los otros forma parte del consenso bipartidista. Solo VOX lo denuncia y les ofrece a los aragoneses el auténtico cambio de rumbo, por ello, los aragoneses, cuando depositen su voto en la urna serán los que digan que futuro quieren para ellos y para sus hijos.
Da pena ver como está España