Mientras los católicos españoles viven con alegría la visita del Papa, León XIV, la realidad de los cristianos en otras partes del mundo es mucho más cruel, ya que la violencia contra ellos está alcanzando cotas que resultarían inimaginables hace muy poco tiempo.
Según un informe difundido por el Ministerio del Interior francés, Francia registró durante 2025 un aumento significativo de los actos antirreligiosos dirigidos contra comunidades cristianas, contra fieles y edificios de culto vinculados a esta confesión. Las proyecciones apuntan a un incremento del 70% en este tipo de ataques, acompañado por una duplicación de las agresiones físicas contra fieles y responsables religiosos. El documento prevé además un aumento de las interrupciones de ceremonias religiosas y de las amenazas dirigidas contra practicantes cristianos.
La organización yihadista Estado Islámico reivindicó la muerte de cerca de 80 cristianos en una serie de ataques perpetrados en el este de la República Democrática del Congo, quienes rechazan someterse a la conversión religiosa, pago de tributos o muerte violenta.
Un sacerdote católico ha sido secuestrado en el este de la República Democrática del Congo, en la misma provincia donde las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), grupo que ha jurado fidelidad a Estado Islámico, asesinaron este domingo a al menos siete cristianos.
El obispo nigeriano, Chipka Anagbe, denuncia una persecución grave contra los cristianos en su país, indicando que se están cometiendo las mayores atrocidades de las que nadie habla y que el número de desplazados supera ya los 1,5 millones de cristianos.
Más de 180 familias cristianas pertenecientes a 32 aldeas del distrito de Kanker, en el estado de Chhattisgarh, en el centro de India, están enfrentándose a restricciones de acceso a recursos comunitarios esenciales y oportunidades de subsistencia desde hace aproximadamente tres semanas, según denuncias presentadas por representantes de organizaciones cristianas y de derechos civiles de la región. Los denunciantes sostienen que estas restricciones se habrían impuesto como represalia por la negativa de los afectados a abandonar su fe cristiana.
La Policía sueca fue llamada el pasado mes para intervenir contra un grupo de voluntarios cristianos que repartía Biblias gratuitas cerca de un colegio en el municipio de Orust, en el oeste de Suecia. El episodio ha provocado críticas por el trato desigual hacia las expresiones públicas del cristianismo en un país cada vez más marcado por el avance del secularismo y la presión islámica.
Os he informado de solo unos pocos casos de los miles que se han producido estas últimas semanas a lo largo y ancho del mundo. He escrito hoy precisamente de este asunto porque entiendo que la alegría que vivimos estos días en España por la visita del Santo Padre no nos puede hacer perder el norte y olvidarnos de tantos y tantos cristianos que sufren persecución y muerte, una persecución que se incrementa cada vez más.
Me deja helado este artículo