Las
palabras que pronunció ayer José Mª Aznar en el Club Siglo XXI
sonaron muy bien y quedó demostrado, que hasta el ex presidente se
ha subido al carro de los mensajes de los partidos emergentes. Mucho
de lo que dijo ayer, nadie lo decía hasta que se atrevieron a
decirlo Albert Rivera o Rosa Díez, ese discurso de regeneración
democrática en boca de José Mª Aznar tengo que reconocer que me
chirría un poco, ya que cuando gobernaba se dedicaba a apuntalar el
chiringuito partitocrático, aunque reconozco que las personas pueden
y tienen derecho a cambiar.
Aznar
hizo un análisis de la situación actual de España y de los
desafíos, que según él, tiene por delante. Calificó de pulso
mortecino el que atraviesa la vida política y reclamó reformas
incisivas y de alta intensidad, habló de reconstruir el edificio de
la Transición y, copiando lo que dicen otros, afirmó que hay una
crisis política, que no solo es económica.
Volvió
a desafiar a Rajoy afirmando que el PP se ha desviado de sus valores
esenciales y que eso es traicionar a sus votantes y al propio
partido.
Estuvo
bastante acertado cuando dijo que “el proceso que se inició en la
Transición, fue interrumpido y revertido, con la vuelta al poder del
PSOE en 2004 y la forma de gobernar de Zapatero”, y que la mayoría
absoluta que le dieron los españoles a Rajoy es un mandato para
volver a encajar el país sobre los raíles de los que nunca debió
salirse.
Repitió
en varias ocasiones que hay que fortalecer la Nación y reforzar el
sistema democrático, y reprochó a los partidos que en vez de
encauzar las reformas, sean su dique de contención.
Propuso
reducir el tamaño de la Administración y un nuevo reparto de
competencias que devuelva la eficacia a las instituciones y garantice
la unidad de mercado, algo contra lo que el PP siempre ha votado en
contra en el Parlamento. Quisiera recordar que bajo su gobierno, fue
cuando se le cedieron Sanidad y Educación a las CCAA, y que gracias
a esa cesión de los auténticos pilares de cohesión del Estado,
ahora estamos como estamos. También pidió que se acometan los
cambios normativos que resulten precisos, en clara referencia a la
reforma de la Constitución.
Aunque
lo mas duro que dijo fue que los políticos han acabado alumbrando un
Estado que a veces tiene intereses que no son los de los ciudadanos,
que el sistema fiscal no puede estar al servicio de las
administraciones, o que, no podemos resignarnos a ser la sociedad que
nuestras Administraciones nos imponen.
Por
mucho que los distintos medios interpreten sus palabras de una u otra
manera, a mi me parecieron como un segundo aviso a Rajoy, da la
impresión de que el sabe cual es la solución, que se la comunica a
Rajoy, y que si este no reacciona volverá a la escena política.
Me
sorprende algo que les sucede a casi todos los políticos “que
vienen de vuelta”, uno escucha actualmente a los socialistas
Joaquin Leguina, Francisco Vazquez, Felipe Gonzalez, o al propio
Aznar, y se da cuenta de que dicen cosas mucho mas sensatas que las
que decían cuando tenían poder. Si lo que piensan ahora lo hubieran
defendido entonces, España no se encontraría en la situación en la
que se encuentra ahora, eso seguro.