En vez de hablar de balanzas
fiscales y otros asuntos de los que les interesa hablar a los políticos para
mantener artificialmente la política que padecemos, no sería más interesante
conocer qué porcentaje del dinero público se dedica a los ciudadanos y cual a
mantener el chiringuito parasitario de “la casta”.
Y digo esto, porque nos podríamos
llevar una gran sorpresa, pues lo mismo, lo que se dedica a darle servicios a
los ciudadanos es cada vez menos, y lo que se dedica a alimentar las tramas
corruptas políticas, sindicales y empresariales, es cada vez más.
Las administraciones
funcionan perfectamente con los ciudadanos que han obtenido su plaza de
funcionario mediante oposición, a ellos nada debemos objetarles, en cambio, a
toda esa legión de políticos, personal de confianza, asesores y enchufados de distinto
pelaje, colocados en las administraciones o en eso que llaman “administración
paralela” esos son los que están aferrados cual sanguijuelas al torrente sanguíneo
de la ciudadanía y la están dejando escuálida, esos son los que no nos permiten
remontar.
Es imprescindible adelgazar
el Estado y sus administraciones, quitar grasa inservible para los ciudadanos,
pero muy apreciada por los que los colocaron ahí para intentar mantenerse o
llegar al poder.
Es imprescindible regenerar
el sistema y optimizarlo soltando lastre, aunque me da la impresión, que tanto
la derecha como la izquierda no están por la labor.
